Pese a la labor de promoción y difusión de los 22 idiomas nativos que realiza la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG), persiste la preocupación de que estos se conserven, principalmente entre la población más joven de todo el país. El itzá y el uspanteco son, a decir de Andrés Hernández, presidente de la institución, los más propensos a desaparecer.


La labor principal de la Academia  es abogar por la conservación de los idiomas vigentes en las comunidades lingüísticas del país. No fue sino hasta 2003, mediante un Decreto Legislativo y una Reforma de la Ley de la Academia de Lenguas Mayas que  se reconoció el chalchiteko como un idioma más.
La mayoría de  adultos jóvenes de origen maya, entre los 20 y los 35 años de edad, conservan su idioma materno, pero en la Academia existe preocupación de que sus hijos no lo hagan.  En palabras de Hernández: “La mayoría de la gente habla el idioma pero no lo escribe. Por ello, uno  de los trabajos principales de la ALMG es enseñar a leer y a escribir en cada una de las 22 comunidades lingüísticas”.   


En cada oficina de esta institución, hay un centro de enseñanza y aprendizaje de idiomas, tanto para conocerlos en su versión oral como escrita. Aun así, la tarea no es fácil:  “Las  personas que residen en algún municipio cercano a la ciudad de Guatemala, por ejemplo, han dejado de hablar en su idioma materno”. En  San Juan  o San Pedro Sacatepéquez, por ejemplo, que están más cerca de la ciudad de Guatemala, predomina el español.


Quien llega a la capital, va al trabajo o al estudio y en todas partes usa solo el  idioma español. Así, el número de hablantes de lenguas mayas disminuye, sobre todo entre los  niños y las niñas.  Otro  fenómeno que llama la atención al presidente de la Academia es que con más frecuencia, el español es el idioma materno de  los hablantes más pequeños.  “Debería de ser el idioma maya, pero ahora es el español. Los hijos de la generación adulta joven  empezaron a hablar en idioma español y no en maya”.    


Una labor difícil
Si bien la Academia realiza investigaciones y campañas dirigidas a  la población de todo el país, y hace énfasis en la importancia de conservar los idiomas maternos, su capacidad de incidir es limitada:   “Somos  la academia rectora de los 22 idiomas , pero no podemos ir a la casa de cada uno, a sentarnos con cada persona de 5 a 10 horas para decirles a los padres que hablen  con sus hijos en el idioma maya.  Lo más que podemos hacer es sensibilizarlos por los medios de comunicación”.  La mayoría de comunidades cuentan con programas radiales en idioma maya para tratar diversos temas. Los hay en cada comunidad lingüística, tanto en radios comunitarias como comerciales.


Andrés Hernández es originario de San Juan La Laguna en Sololá, pero el programa de radio en el que participa tiene una cobertura más amplia, y por ello, en algunos casos, “pagamos por hablar”, dice.  “Mi  lengua maya es el tzutujil.  La emisora de radio en FM está en Santiago Atitlán, pero  tiene cobertura en todo Sololá,  en parte de Xela (Quetzaltenango) , Escuintla, Chimaltenango y Totonicapán, entre otros departamentos. Desde allí se invita   a todos  los padres  y madres de familia, para que les enseñen a hablar a sus hijos en tzutujil, pues el idioma es el elemento que sostiene una cultura”.  


La radio sigue siendo en el interior del país un pilar para promover el uso de idiomas mayas en las comunidades.  A decir de Hernández, en los últimos 6 o 7 años se ha tenido un avance de la cobertura con ese fin, en los medios de comunicación.
La radio ha logrado que los adultos  jóvenes estén más conscientes de hablar el idioma de su comunidad.  De acuerdo con la experiencia del presidente de la ALMG: “Los jóvenes, hombres y mujeres, cuando venían a la ciudad capital, hablaban en español, aun cuando  en su comunidad hablaban el idioma maya y aunque ambos fueran del mismo municipio y aun cuando crecieron hablando idioma maya, al llegar aquí a la ciudad, hablaban solo español.  No sé si por el mismo ambiente de discriminación, ellos dejaron de usar  su idioma en la capital”, recuerda. Pero  ese fenómeno está desapareciendo, debido a que ya existe una academia lingüística”.

La tarea central de la Academia de Lenguas Mayas es que las comunidades recuperen sus idiomas maternos, asegura su presidente, Andrés Hernández.

Por medio de la radio, la población maya hace valer el derecho a conservar sus lenguas maternas como primer idioma.  “Todos somos iguales en derechos, a todos se nos debe respetar y tenemos derecho de hablar en maya en cualquier medio, en cualquier espacio y a que se nos presten servicios en nuestro idioma”. Lo anterior, de acuerdo con la ley de idiomas nacionales.


Educación bilingüe necesaria
El que cada vez más personas estén  reencontrándose e identificándose con su cultura, es un logro de las comunidades lingüísticas y de la Academia, pero el camino por recorrer es largo.   La educación bilingüe intercultural, a decir de Hernández, aún no recibe suficiente atención: las políticas, y el currículo nacional base es un avance, pero hace falta mayor presupuesto.  Además, todavía falta mucho para que el currículo se desarrolle en las aulas.  La falta de material didáctico y de capacitación es uno de los principales reclamos de maestros y padres de familia”.

Aprender a hablar y a escribir en idioma maya debería facilitársele a quien quiera aprenderlo. Explica Hernández que  “todos los idiomas cuentan con una gramática normativa.  Quiere decir que todos los idiomas, en las 22 comunidades lingüísticas,  tienen un alfabeto unificado, una forma de escribir correctamente cualquier palabra:  verbos, sustantivos, adjetivos, pronombres, adverbios y todos los artículos y lo relacionado con la  gramática está registrado. Ciertamente, advierte el académico:  “Hay variantes dialectales, por ejemplo, en kaqchikel, la forma de pronunciar o de referirse a ciertos elementos varía de un municipio a otro.  En esos casos se ha hecho primero la recopilación de información, la sistematización, el análisis y la discusión para tener una gramática  descrita. 


En otros casos se ha hecho una comparación del idioma actual con el idioma registrado en algún documento, por ejemplo, del siglo XVI. Se ha consultado con los abuelos, se han hecho análisis de diferentes discursos con personas de diferentes edades. Ha sido un proceso que les ha tomado a los estudiosos mucho tiempo y recursos, sobre todo, para validar los datos y llegar a acuerdos.  “A  veces, el no ponerse de acuerdo genera conflicto, pero ahora podemos decir que se ha superado esa limitante por parte de la Academia. La gramática le sirve al maestro, le sirve al Organismo Judicial, le sirve a cualquier persona que se interese en leer y escribir en idioma maya”.


Diálogo para evitar conflictos
Evitar el conflicto es una razón de peso para conservar y usar el idioma maya en las comunidades. Hernández explica que en el interior de la República, el diálogo en idioma maya es una forma de resolver problemas.  “Hace un par de meses fui a Huehuetenango, a un municipio  donde el alcalde imparte justicia. No es así en otra parte. El resuelve conflictos utilizando el idioma maya. La gente entiende mejor, escucha mejor,  se siente muy bien al ser escuchada por la autoridad cuando habla en su idioma.  


En las comunidades, cuando se produce un conflicto, las familias acuden a los consejos:  “Se llama al abuelo,  se llama a un principal del pueblo o, a veces, se acude a la iglesia”. Se supone que en la iglesia se plantean y se resuelven las situaciones de manera armónica y económica.  El presidente de la Academia hace énfasis en no confundir el derecho maya con los linchamientos.  “Es un ordenamiento, son consejos, correcciones y diálogo en su propio idioma”.  Eso, además, dice Hernández, “contribuye, representa un ahorro para el Estado, porque muchas veces (los casos) no llegan al Organismo Judicial ni se resuelven ante un juez, sino en   familia, en una comunidad y eso representa un ahorro para el Estado”.  


Al conversar acerca de las razones por las que algunos idiomas se conservan menos que otros, Hernández hace un poco de historia. “No había buena receptividad ni del idioma maya, ni del español.  Mi abuelo, por ejemplo, estuvo participando en Patzicía, cuando se abrió  la carretera entre Patzún y Godínez en los años 1940-44. En ese entonces la población era  fuertemente discriminada  y explotada. El idioma jugaba un papel muy importante”, recuerda.

En Chichicastenango, se erigió un templo católico sobre un sitio ceremonial maya.

Por otra parte, “Ahora a nosotros, a esta edad –30 o 35 años- se nos ha dicho: hay que aprender el idioma español.   A ellos, se les dijo incluso desde la iglesia: lo que hay  aquí no sirve, no vale. Fray Diego de Landa quemó todos los libros, pues decía que  eso era del demonio, que no servía”.  Y su experiencia,  los abuelos, la pasaron a sus hijos y les dijeron: muchá, hablen español porque a nosotros nos dijeron que el idioma maya no sirve.   Luego vino mi generación y después la más joven.  Conozco niños de 11, 12, 15 años de edad  que hablan perfectamente bien el idioma maya, pero de 10 para abajo, sí escuchan pero les cuesta hablar,  y cuando uno va en la calle pareciera que hay necesidad de hablarle en español al niño o niña de 5 o 6 años y no en idioma maya.  Es con ellos que trabajamos desde la Academia. Todos somos corresponsables del desarrollo, o de la desaparición, incluso del rescate de la lengua maya”.  


Los más amenazados
El mam, el kekchí, el quiché y el kaqchikel siguen siendo los cuatro idiomas mayoritarios, pero a decir de Andrés Hernández, “  El idioma itzá es el más fuertemente amenazado por dos razones: los itzáes fueron los últimos vencidos por los españoles, y fue en su comunidad lingüística, en San José y San Andrés, Petén, donde se concentró la guerra. Pero no solo se exterminaba el idioma, también el sistema de vida”.
La preocupación de los abuelos en esos municipios es grande: “ He estado allí y he platicado con los abuelos, es una verdad que no puedo ocultar: hay que invertir más en el idioma itzá.   Actualmente, solo por poner un dato, en la comunidad itzá las personas de 70 años en adelante hablan el idioma, pero no así la gente más joven que lo entiende pero no lo habla”.


En la oficina de la Academia en aquella comunidad están  enseñando a leer y a escribir, pero este año se inició un proyecto más ambicioso: “Se  llama de inmersión total, en donde les enseñamos principalmente a los jóvenes.  Por medio de un plan piloto, tres jóvenes empiezan a hablar solo en  idioma maya itzá, se van a vivir con familias itzáes, durante un  tiempo la escuchan y aprenden, desde qué es una piedra, un vaso, una silla, etcétera”.  


Hernández espera que el programa sea visto con buenos ojos, no solo por la Academia, sino por las comunidades y otras oficinas locales de enseñanza de idiomas mayas.  Por ahora existen programas similares, con personas mayores de la comunidad chortí, cerca de Chiquimula.  Primero, el  itzá y luego,  por el número de hablantes,  el tektiteko, similar al mam, y el uspanteko, que son los tres idiomas en mayor riesgo.   Este último, porque se habla en un solo municipio, y es muy cercano al idioma quiché.   
Desde el punto de vista de quien preside la ALMG, “todos los idiomas están amenazados de alguna manera porque no se promueve entre los niños su lengua materna.  “Ahora  es el español cuando debería de ser el idioma maya”.  

El sentido de pertenencia va más allá de los códigos cifrados del vestuario.

Hernández confía en que el Estado y los gobiernos le pongan interés a una cultura milenaria: “La cultura maya es única en el mundo, igual que esos conocimientos, y su sabiduría ancestral, la filosofía, la ciencia, la tecnología se guardan por medio del idioma, por eso el interés de preservar los idiomas ancestrales. Además, tiene mucho que ver con el medioambiente, la agricultura, la salud y la seguridad. Este idioma no hay que verlo solo como un espacio o  un ámbito.  El idioma es un eje transversal, por lo que debería haber mayor preocupación  por parte del Estado”.


“Estamos formando el futuro de Guatemala: niños y niñas, con ellos se puede conservar la cultura y las costumbres.  Es importante que los hijos de estos niños, dentro de 50 años, también conozcan un idioma maya  y su cultura.  Y lo anterior sin olvidar la  conservación de otros idiomas como el yucateco y el xol, registrados en la epigrafía. Esta epigrafía también  es un idioma, el de los jeroglíficos que son de la familia lingüística del itzá y el mopán”.  Por ello, reitera Hernández: “ Todos somos corresponsables del desarrollo o de la desaparición de los idiomas mayas”.  

Editorial

El uruguayo Daniel Viglietti, de la generación de Eduardo Galeano y Mario Benedetti, formó parte de la era ¿heroica? de la historia inmediata latinoamericana. A él, visto de lejos, se le podía confundir por lo flaco y por la melena, con un conocido entrenador argentino de futbol. De hecho, por joderlo un poco, sus camaradas de tablas y de mate le decían Menotti.

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Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.