A propósito del recuento de hallazgos científicos del 2016 que consignamos aquí, cabe la reflexión de que la ciencia resulta ser una fuente de enigmas e incertidumbre por aquello de que, a fuerza de evidencias, nos lleva al umbral de lo que ignoramos.

A propósito del recuento de hallazgos científicos del 2016 que consignamos aquí, cabe la reflexión de que la ciencia resulta ser una fuente de enigmas e incertidumbre por aquello de que, a fuerza de evidencias, nos lleva al umbral de lo que ignoramos.

En efecto, lo que conocemos gracias a la actividad investigativa guarda la misma proporción que hay en el cosmos entre materia oscura y objetos detectables, o entre lo que brilla y lo que permanece oculto. Y en este sentido debe admitirse que, en esencia, la luz en el universo es excepción.

Se podría decir entonces que tanto en la ciencia como en las demás expresiones del quehacer humano, la certeza es, por lo menos, un razonable punto de apoyo para las grandes interrogantes que se nos plantean. De ahí que la búsqueda sistemática sea el camino de la duda cuando busca respuestas más allá de lo que se sabe.

Ese será el motor que nos mueva hacia adelante en la cuenta regresiva del presente. Buscar respuestas, errar el tiro, equivocarse, dudar de lo evidente e ir hacia adelante: esa será la única certeza.
Por eso ignorar no solo es dejar de buscar respuestas, sino carecer de dudas. Ya se sabe: el que duda, busca, y el que busca, encuentra. Que así sea.

Editorial

El uruguayo Daniel Viglietti, de la generación de Eduardo Galeano y Mario Benedetti, formó parte de la era ¿heroica? de la historia inmediata latinoamericana. A él, visto de lejos, se le podía confundir por lo flaco y por la melena, con un conocido entrenador argentino de futbol. De hecho, por joderlo un poco, sus camaradas de tablas y de mate le decían Menotti.

Leer más...

Descargas

 

Esta semana

ISSUU

Archivo

 

 

 

 

Gavetas

Imagen

Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.