Uno de los libros más demoledores del año es La industria de la felicidad (Malpaso), escrito por el economista y sociólogo William Davies. Trata de cómo la cultura contemporánea nos impone la obligación de ser felices, sea cual sea nuestra situación personal. En vez de identificar y atender necesidades sociales, los políticos y empresas emblemáticas de nuestra época (cada vez más indistinguibles) apelan a nuestras emociones, desde el botón de “me gusta” en Facebook hasta la promoción incesante del “pensamiento positivo” en sus mensajes.

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Editorial

El uruguayo Daniel Viglietti, de la generación de Eduardo Galeano y Mario Benedetti, formó parte de la era ¿heroica? de la historia inmediata latinoamericana. A él, visto de lejos, se le podía confundir por lo flaco y por la melena, con un conocido entrenador argentino de futbol. De hecho, por joderlo un poco, sus camaradas de tablas y de mate le decían Menotti.

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Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.