Historia de la Tipografía Nacional

El noveno Obispo de Guatemala, Fray Payo Enrique de Rivera, de origen español, religioso del convento de San Felipe de los Agustinos, quien era un gran admirador de las  obras del Hermano Pedro, como amante de las letras fue también escritor y con la esperanza de imprimir algunos de sus trabajos ideó traer una imprenta al antiguo reino de Guatemala. Por eso emprendió la búsqueda de cooperación de las principales autoridades del reino y de las corporaciones e individuos que pudieran ayudar a conseguir que el proyecto se llevara a cabo.

Logró reunir el dinero para tal fin y le escribió a Fray Francisco de la Borja, franciscano residente en México, a quien le explicó sus intereses. Le encargó que consiguiera una imprenta y un impresor para Guatemala, lográndolo con dificultad.  Consideró que la persona  idónea para tal labor era el español José Pineda de Ibarra. Dicho impresor era residente, en aquel entonces, en la capital de Nueva España donde vivía junto a su familia. Él aceptó la propuesta de trasladarse a la ciudad de Santiago, capital del antiguo reino de Guatemala.

El 16 de julio de 1660 arribó a la Muy Leal y Muy Noble Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el primer impresor de este lugar, trayendo consigo los elementos tipográficos necesarios para instalarla; hizo pruebas, y logró poner en marcha el proyecto. Esa primera imprenta fue instalada frente a la Plaza Central, cerca del Real Cabildo, donde actualmente se encuentra el Museo del Libro Antiguo.

La primera pieza que se publicó en la imprenta fue: sermón predicado en el Convento de San Francisco, el 4 de octubre de 1660, por Fray Francisco Quiñónez y Escobedo. La primera obra de gran tiraje fue Explicatio Apologética, de 728 páginas, escrita por Fray Payo Enrique de Rivera. En el pie de la carátula del documento se estampó: Epud Iosephun de Pineda & Barra, Tipographum. Anno 1663. Mientras que en el campo de la literatura, el primer libro de poesía impreso en Guatemala fue: Thomasiada al Sol de la Iglesia y su Doctor Santo Tomas de Aquino, de Fray Diego Sáenz de Orecurí, en 1667.

Antonio de Pineda Ybarra heredó el oficio y la maquinaria de su padre José, y trabajó en la impresión de materiales como esquelas, oraciones, misales, documentos oficiales, bandos, tarjetas y leyes de la Capitanía General. Fue hasta 1715 el único impresor en todo el Reino de Guatemala, cuando Antonio Velasco instaló una imprenta y otra más en el convento de los frailes franciscanos. Así comenzó la historia de la imprenta guatemalteca.

El general José María Reyna Barrios, sobrino del general Justo Rufino Barrios y quien además combatió en sus filas, fue nombrado Presidente de Guatemala en el año de 1892. En su juventud, trabajó en una imprenta aprendiendo varios oficios relacionados con este ramo;  tuvo por maestro en Quetzaltenango al tipógrafo Luis Gómez. Conocedor de la  enorme importancia de la imprenta y, además por su corte  liberal progresista influyó en tomarla para promover el adelanto del país. Por lo tanto,  sabía que el gobierno necesitaba de una imprenta propia donde se hicieran los trabajos oficiales y el costo fuera más económico. Decidió, entonces, comprar  el 19 de mayo de 1892 una imprenta ya montada, habiéndose seleccionado la imprenta El Modelo,  propiedad de los señores Sigüer, la cual estaba situada en la 10a. calle Poniente, conocida en la nomenclatura de esa época como Calle del Hospital.

Al inicio, y por un tiempo breve, el presidente puso la imprenta a cargo del escritor José María Vela Irisarri. Esta imprenta se convirtió en la Imprenta Nacional, llamada desde entonces como Tipografía Nacional, que nace según Acuerdo Gubernativo sin número de fecha 13 de junio de 1892, y mediante el cual también el presidente Reyna Barrios nombra como Director General a Horacio Ubico. El 26 de octubre de ese mismo año se aprueba el primer reglamento interno.

Dentro de las labores del establecimiento estaban la impresión de las recopilaciones de leyes, del Diario Oficial, memorias de labores que el Poder Ejecutivo presentaban al Legislativo, variedad de documentación de las dependencias gubernativas, edición de libros de texto para las escuelas nacionales, obras científicas y literarias.

El presidente Reyna Barrios ordenó  la  construcción de  un  nuevo edificio más grande, que reuniera las mejores condiciones para la imprenta del gobierno. En su búsqueda escogió parte del predio que, a mediados del siglo XIX  había servido para la Casa de Huérfanas, en  la 2a. avenida Sur, número 3.  En la actualidad, en ese lugar funciona la asociación El Porvenir de los Obreros.

La inauguración del nuevo edificio de la Tipografía Nacional se realizó el 7 de enero de 1894 y se registró esa fecha como fundación oficial de la dependencia. Su director, Horacio Ubico, realizó actos especiales e invitó al presidente, Reyna Barrios, a los ministros de Estado, entre ellos a Manuel Estrada Cabrera, en ese entonces encargado del despacho de Gobernación y Justicia. Asistieron también funcionarios del gobierno, altos jefes militares, miembros de la municipalidad y personas particulares.  En el acto hizo uso de la palabra Serafín Palma, hijo del poeta José  Joaquín Palma, autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala.