El impacto del virus respiratorio sincitial (VRS), principal causa de hospitalizaciones infantiles en temporada fría, y la defensa con evidencia científica de la inmunización durante el embarazo, como protección para la madre y el recién nacido, fueron temas abordados por el médico colombiano Jezid Miranda en entrevista con el Diario de Centro América (DCA).
El también docente de la Universidad de Cartagena informó que su visita a Guatemala forma parte de una gira educativa por Centroamérica, destinada a fortalecer las capacidades locales en el manejo de embarazos complicados y en la prevención de enfermedades respiratorias graves en la primera infancia.
El especialista, que integra la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), asegura que los beneficios de vacunar a las mujeres que gestan son muchos, y que “estudios observacionales y metanálisis recientes indican que la inmunización materna (en especial contra influenza, pertussis y Covid-19) se asocia a menor riesgo de parto pretérmino, de bajo peso al nacer, de mortalidad perinatal y de preeclampsia. Parece que la activación controlada del sistema inmune materno tiene un efecto protector general sobre la placenta y el desarrollo fetal”.
Perfil
- Médico egresado en Colombia
- Especialidad en Ginecología y Obstetricia
- Subespecialidad en Medicina Materno-Fetal.
- Por más de 15 años, dedicado al cuidado de embarazos de alto riesgo (madres con hipertensión, diabetes gestacional, preeclampsia o cuando el feto muestra anomalías congénitas, restricción del crecimiento o riesgo de parto prematuro).
- Docente universitario
- Partícipe en la elaboración de guías globales y programas de capacitación para reducir la mortalidad materna y neonatal.
Argumento científico
Manifiesta que entiende el miedo; sin embargo, la inyección se respalda en los millones de embarazos protegidos y de la videncia de que el mayor riesgo para el bebé no viene de la vacuna, sino de infecciones prevenibles como el VRS, influenza o tosferina.
Aconseja consultar con el médico de confianza, revisar fuentes como la OMS, el Ministerio de Salud, pues inocularse no solo protege a la madre, sino que le da al hijo las primeras defensas de su vida. Miranda explica que ahora hacen talleres y conferencias con ginecólogos, obstetras, neonatólogos, enfermeras perinatales y personal de salud pública, y el foco está
en actualizar conocimientos sobre intervenciones probadas que mejoran los desenlaces; desde el monitoreo ecográfico avanzado en embarazos de riesgo, hasta estrategias preventivas como la vacunación materna.
Expone que Guatemala, como muchos países de la región, enfrenta desafíos logísticos y de cobertura, pero también tiene un sistema de salud comprometido con la ampliación de programas de inmunización. “Mi rol es aportar evidencia y responder dudas para que los colegas puedan implementar estas herramientas”. En cuanto al VRS, el experto resalta que es el agente infeccioso que más hospitalizaciones genera en niños menores de 5 años, en el ámbito global, “y su impacto es especialmente devastador en lactantes menores de 6 meses. Causa bronquiolitis (inflamación aguda de los bronquiolos) y neumonía viral grave”.
Llamado a la protección
Añade que en países de ingresos bajos y medios representa hasta el 80 % de las hospitalizaciones por infecciones respiratorias en esa edad. “En nuestra región, los picos estacionales colapsan servicios pediátricos y neonatales. Lo más preocupante es que no existe un tratamiento antiviral específico para casos graves; solo podemos ofrecer soporte respiratorio, oxígeno y, en ocasiones, ventilación mecánica. Por eso la prevención primaria es esencial”.
Respecto a los cuidados a cargo de los padres, argumenta que “deben estar muy atentos a señales de alarma en cualquier bebé menor de 6 meses con síntomas respiratorios como congestión, tos o secreción nasal. Los signos de gravedad incluyen, entre otros, que se hunden las costillas al respirar, aleteo nasal, quejido espiratorio, frecuencia respiratoria muy elevada, cianosis alrededor de labios o uñas, rechazo total al pecho o biberón, porque el esfuerzo respiratorio no le permite alimentarse, fiebre persistente y letargo extremo o irritabilidad incontrolable”.
Los desafíos
El sudamericano indica que, pese a que en la zona los sistemas de salud han mejorado en las últimas dos décadas, y pone de ejemplo la erradicación del tétanos neonatal en casi toda la región, la reducción drástica de la tosferina y el sarampión mediante vacunación masiva, así como cuando se registró la pandemia del Covid-19, período en el que se incorporó la inmunización en embarazadas, el tema del VRS es un desafío enorme, “porque afecta a casi todos los niños en sus primeros
dos años de vida”.
Refiere que Argentina, Chile y Colombia ya han introducido la vacunación materna contra VRS y reportan disminución de hasta 80 y 90 % en hospitalizaciones por bronquiolitis grave en lactantes menores de 6 meses. Destaca que Guatemala y otros países del istmo están en proceso de incorporación, por lo que es menester lograr coberturas altas y equitativas; en especial,
en áreas rurales y comunidades indígenas.
El experto afirma que la vacuna se administra en una sola dosis intramuscular en el tercer trimestre y que al nacer, el bebé ya cuenta con niveles altos de anticuerpos maternos que lo protegen durante los primeros 5–6 meses.
Mitos
- Las vacunas causan abortos o malformaciones. “Falso. Decenas de millones de dosis administradas en embarazadas muestran que no aumentan estos riesgos”.
- Mejor vacunar al bebé después de nacer. “Error. El recién nacido no genera anticuerpos hasta los 3–6 meses”.
- Enferman a la embarazada. “Los efectos adversos son mínimos”.
- No son necesarias porque el bebé está protegido por la madre. “La mayoría de madres no tiene anticuerpos”.
Fundamentales en la gestación
Jezid Miranda afirma que las cuatro vacunas prioritarias son la de la influenza, que se puede aplicar en cualquier trimestre, mejor si es al confirmar el embarazo. La segunda es la de dTpa/Tdap, que significa difteria, tétanos, pertussis acelular, y debe colocarse a partir de las semanas 20–26, aunque es ideal en el segundo trimestre.
La otra es la de Covid-19, que se puede aplicar en cualquier momento del embarazo, con esquema actualizado según la variante circulante.
Y por último, la del VRS, en el tercer trimestre, desde la semana 28, aunque algunos países lo hacen en la 32.











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