Una profesión en riesgo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo menos el 2 % de la población de los países en desarrollo presenta problemas de baja visión. Cifra que hace suponer una importante cantidad de habitantes en Guatemala, que sobrepasaría las 300 mil personas, que requiere de servicios médicos especializados de alto costo.

En Guatemala existen alrededor de 200 oftalmólogos; es decir, un promedio de 87 mil personas por cada profesional, que, como se puede constatar, es una cantidad insuficiente dada la magnitud de una problemática generada por las situaciones sociales del país.

Este hecho condiciona a las autoridades de Salud a adoptar las medidas para fortalecer las acciones de salud primaria.

En este caso, a impulsar esfuerzos para prevenir la ceguera, que, según la OMS, puede ser hasta en un 80 %, una acción en la que el aporte de las entidades formadoras del recurso humano juega un papel muy importante para ofrecer servicios de capacitación accesibles y a costos razonables. Una de las entidades que han implementado capacitaciones en este sentido es el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP). Esta entidad, que ha aportado al país en los últimos 16 años alrededor de 400 refraccionistas, profesionales de la salud ocular que están en capacidad de realizar tomas de agudeza visual y recetar lentes. Pero se les está limitando el ejercicio de su profesión, que a la fecha ha sido una importante solución a la deficiencia visual.

En información que ha llegado al CONADI se indica que las autoridades de Salud están negando la licencia a los refraccionistas egresados del INTECAP para ejercer su profesión. A lo mejor se pretende favorecer a otras entidades formadoras de recurso humano, pero debe anotarse que este curso del Instituto Técnico está dirigido a sectores de escasos recursos.

El curso es impartido por profesionales en el campo de la salud ocular; por lo mismo, garantiza la competitividad de los egresados, razón por la que no existe motivo para no otorgar la licencia correspondiente, ya que esta situación tendrá efectos negativos para los sectores de escasos recursos.

Sebastián Toledo