Una oportunidad para la industria metalúrgica

La tecnología termosolar opera las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Chile tiene un gran potencial para la incorporación de los procesos térmicos en la minería y la industria
metalúrgica, gracias a los altos niveles de radiación solar en el norte del país. Apostar por esta línea podría mejorar la competitividad de los sectores y hacer un uso más eficiente de la energía, con un menor impacto medioambiental.

A comienzos de abril se lanzó el proyecto Integración de tecnología termosolar en la industria metalúrgica chilena para mejorar sus ventajas competitivas, iniciativa que lleva a cabo la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, con el apoyo de Corfo y su Programa
Energía Solar.

El proyecto ya ha avanzado en la identificación de diversos de estos procesos, los que tienen la ventaja de reemplazar los combustibles fósiles por la energía limpia del Sol, un recurso abundante y poderoso en nuestro país. Pero aún queda mucho por hacer.

La meta es impulsar a gran escala la industria metalúrgica, mejorando su eficiencia energética, reduciendo su impacto ambiental y sus costos de operación, en un contexto donde esta necesita renovar e innovar sus procesos para ser más competitiva ante la demanda de productos y subproductos que no contaminen el medioambiente. Impulsar la industria metalúrgica-metalmecánica permitirá encaminar a Chile hacia el desarrollo de un país que agrega valor a sus materias primas.

Actualmente hay un gran interés de la industria minera y metalúrgica por incorporar energías renovables en sus procesos. Chile es históricamente un país minero y metalúrgico y, debido a que sus procesos no han tenido grandes cambios, ahora su riqueza solar representa una oportunidad para actualizarlos y hacerlos más productivos frente a los nuevos desafíos del siglo XXI.

Entre las ventajas, destaca que la tecnología termosolar opera 24/7, lo que significa que actualmente es posible almacenar la energía del Sol mediante fluidos térmicos, como sales, agua o aceite, que permiten el funcionamiento de una planta o industria metalúrgica durante diferentes días (una ventaja con la que no cuentan los paneles fotovoltaicos que solo pueden funcionar de día).

Redacción DCA