Una contribución que deja huella

Entre 1994 y 1995, Guatemala participó por primera vez en operaciones de paz, mediante 3 contingentes militares, en la República de Haití, en la Misión de Naciones Unidas para ese país (UNMIH, por sus siglas en inglés).

Debido a diferentes factores políticos en nuestro territorio, ese ejercicio se interrumpió, hasta que el 12 de noviembre de 2003 el Estado y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) firmaron el Memorando de Entendimiento, en el cual este país se comprometía a contribuir en esas tareas.

Posteriormente, la ONU envió una solicitud a Guatemala, y por Acuerdo Gubernativo No. 315-2004, del 14 de octubre de 2004, se autorizó el despliegue chapín en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH, por sus siglas en inglés).

Desde entonces, el Estado ha contribuido con los procesos para la implementación de la paz en esa parte de la América Insular, y más adelante en la República Democrática del Congo. También ha enviado observadores allende nuestras fronteras.

Esta responsabilidad está bajo el cargo de la Subdirección de Política Multilateral para Naciones Unidas, del Ministerio de Relaciones Exteriores, que asesora y coordina con las instituciones gubernamentales las acciones requeridas para el efecto.

Entre las tareas de los grupos enviados, debidamente especializados para esa misión, están ayudar a la fuerza militar local, poner disciplina, ley y orden, apoyar la investigación de hechos ilícitos y criminales, identificar a personas, controlar el  tráfico vehicular y proporcionar seguridad a las instalaciones y a las personalidades.

Durante estos años, el Ejército guatemalteco ha exportado paz hacia los países citados, afectados por diferentes conflictos. Además, los soldados llevan a cabo actividades de verificación especial en otros territorios, como Sudán del Sur, Líbano, República Centroafricana, Costa de Marfil y Colombia.

Este es un esfuerzo difícil para los elementos castrenses, pues implica abandonar la patria y la familia, pero, a la vez, una satisfacción, pues han resguardado y salvado vidas, y prestado servicios como llevar agua, medicinas y alimentos a las familias que lo necesitan. Este es el lado humanitario y solidario de las Fuerzas Armadas de Guatemala.

Redacción DCA