Una buena capa todo lo tapa

La capa es uno de los elementos más icónicos y, a la vez, controversiales del guardarropa de un superhéroe. Su origen proviene, como tantas otras cosas, de los atuendos usados por los acróbatas de circos, quienes portaban capas al entrar en la pista.

Fue uno de los creadores de Superman, Joe Shuster, el primero en integrar esta pieza de vestimenta al diseño de un superhéroe. La cosa funcionó tan bien, que incontables artistas lo imitaron al punto que la capa quedó inexorablemente vinculada a los superhéroes.

Sin embargo, al igual que los calzones que usan los superhéroes por fuera de la ropa, las capas han sido repudiadas por quienes desean más realismo, y no dejan de tener cierta razón. Un protagonista que porte un trozo de tela colgándole de la nuca es mucho más propenso a quedar atascado, al desplazarse rápidamente por lugares estrechos o protuberantes, como en un bosque o un callejón.

Entre los opositores a las capas se encuentran artistas como Alan Moore, quien en Watchmen (1986), dispuso que la capa del héroe Dollar Bill se trabara en una puerta giratoria, dejándolo a merced de unos asaltantes que lo cosieron a balazos. En la película animada The Incredibles (2004), la diseñadora de supertrajes Edna Moda (Edna ‘E’ Mode) se opone a usar capas en sus creaciones. Cita la triste suerte de varios campeones como Thunderhead, Stratogirl y Dynaguy, quienes encontraron su fin cuando sus respectivas capas se engancharon en turbinas, elevadores o cohetes.

Por otra parte, las capas pueden ser usadas contra su dueño. En un dramático momento de la saga Ultimatum, el demonio Dormammu usa sus poderes de telequinesis para estrangular al Doctor Strange con su propia Capa de Levitación.

Para apaciguar a los opositores, los guionistas y creadores de cómics le han agregado más funcionalidad y aplicaciones prácticas a la prenda, justificando su presencia. Así, algunas están elaboradas en materiales a prueba de balas y que sirven como protección para quien las porta. Otras, como la de Batman, pueden funcionar como planeador y como un paracaídas, algo muy conveniente para un personaje que frecuentemente se desplaza en las terrazas de los edificios.

Pero en realidad, las verdaderas razones por las cuales todavía hay héroes con capas son dos. Por una parte, al público le gustan mucho, a pesar de ser tan imprácticas. Y para los artistas, las capas son un gran recurso, pues permiten proyectar gran dinamismo y drama a una escena con relativa facilidad. También ayudan a que un héroe o villano se vea más intimidante y proyecte una silueta más reconocible. Finalmente, permiten trazar a los personajes mucho más rápidamente, lo cual es invaluable cuando la hora de entrega está a la puerta.

Alejandro Alonzo