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COLUMNAS

Un gabinete que, desde ya, lo dice todo 

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Andrés Manuel López Obrador se apresta para ser el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y se hace acompañar de un gabinete de lujo compuesto por ocho mujeres y ocho hombres, los más de ellos con estudios universitarios muy superiores a los suyos, un hombre inteligente, López Obrador, que, como inteligente que es, no le teme a la inteligencia, ni a la superior formación de sus ministros. Su gabinete no obedece a improvisación alguna, y fue dado a conocer desde el pasado diciembre, seis meses antes de las elecciones y un año antes de que los escogidos –de darse el triunfo– llegasen a tomar posesión de sus cargos, tiempo suficiente para que la población pudiera conocerlos y evaluarlos y para que estos se preparasen a hacerse cargo de estos.

La mayoría de ministros anunciados –hombres y mujeres– gozan de grados y posgrados académicos obtenidos en las mejores universidades del mundo, entre estas, las británicas de London School of Economics, Oxford y Cambridge, y, si bien es cierto que, como bien dice la sentencia popular, lo que la naturaleza no da, no lo presta Salamanca, en el caso de los designados, puesto que hablan también sus trayectorias, parecerían sumarse la naturaleza y la academia. Carlos Andrés López Obrador carece de los posgrados académicos de que gozan varios de los ministros que ha decidido designar, lo que dice mucho de él –quizá todo–, por cuanto que ha decidido rodearse de los mejores sin temer a su mayor formación, y, quizá, también, a su mayor inteligencia, actitud contraria a la de muchos que temen una relación semejante y que prefieren –para así brillar– vano el esfuerzo la compañía de mediocres.

Me llama poderosamente la atención y sobresale sobre el resto de su gabinete el anunciado nuevo ministro de Relaciones Exteriores, José Vasconcelos, quien, a su formación académica y a su trayectoria, suma la alcurnia, hijo de José Vasconcelos, inolvidable ministro de Educación y reconocido caudillo cultural de la revolución mexicana, importante pensador de lo nuestro –de nuestra americanidad mestiza–, quien debió haber sido en su momento Presidente de México. José Vasconcelos, padre, el de la raza cósmica. El nuevo posible ministro de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos Mexicanos –este el cargo que ocupará el embajador José Vasconcelos (hijo)– suma a su formación académica su experiencia en el desempeño público, habiendo sido embajador en varios países europeos.

Manuel Andrés López Obrador –inspirado tránsfuga– ¿tránsfuga? formó parte del Partido Institucional Democrático, PRI, el partido de la revolución mexicana, notable organización política que va acercándose ya al siglo de su fundación y que ha abrigado, dentro de su seno, a múltiples personajes y tendencias, desde conservadores hasta comunistas, tan enraizado el PRI en la vida mexicana, que un abierto “antipriísta”, mi buen amigo Enrique Ortega Gabriel, formado, como en mi caso, por los jesuitas (así también lo fueron Pascal, Castro y Rizal) y quien año con año convoca a una misa por el emperador Maximiliano votaba PRI en las distintas elecciones, como consecuencia de esta sola y sencilla explicación:

“México, sin el PRI, no funciona…” López Obrador, tabasqueño, estado vecino a Guatemala, fue siempre López Obrador (y más bien las organizaciones políticas, las tránsfugas, tránsfugas de sus principios y valores) y, como tal, siguiendo siendo López Obrador, incómodo ya en el PRI, pasó a formar parte del PRD, el partido surgido como una disidencia de este –más a su izquierda, supuestamente– y que fuera formado por Cuauhtémoc (Kuauhtmok) Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas, expresidente de México, agrupación política que Manuel Andrés López Obrador llegó a presidir y a darle la dimensión y envergadura que no había alcanzado anteriormente. Tres veces candidato a la Presidencia de México, esta vez (consumado “su transfuguismo” al frente de una agrupación surgida de sí mismo, MORENA, pero abierta a otras y coaligada), finalmente, la ha alcanzado.

¿Llegar a la Presidencia para destruir? ¿Para cobrarse deudas y afrentas personales, dudas y afrentas que deben ser muchísimas? ¡Por favor! El próximo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos constituye una carta probada en la administración pública, habiendo estado al frente del Gobierno del Distrito Federal (la Ciudad de México) ciudad que es la más grande del mundo, posición esta desde la cual –con hechos– evidenció su eficiencia, su sensibilidad y su respeto por los demás y por sí mismo; sensibilidad para abordar los problemas de los otros –los de todos– pero, sobre todo, los de aquellos que más lo necesitan. Carta probada, pues, en cuanto a lo que es, hace y significa y que vino a matizar con el gabinete escogido. Su triunfo pone fin a toda una era en la que los fines originales del Estado se fueron perdiendo y que deben recuperarse a la luz de los tiempos, el mejor de los soportes para alcanzarlo, el propio sistema que, agotado, lo hizo posible. Lo tiene todo para ser un gran gobernante, y, haciéndose rodear, como lo hace, denota que lo hará con pie derecho. Su viudez, su vida familiar intensa; su vida personal rehecha, su esposa, sus hijos, sus libros, sus sueños… Cinco los talentos en manos de López Obrador –algunos– forjados incluso por sí mismo: y no puedo hacer sino mis mejores votos porque sepa usarlos bien y a plenitud.

Para muestra, un botón y el gabinete del que se hace acompañar da la pauta. ¿Un engaño el anunciado gabinete para esconder otras intenciones? No lo creo, en absoluto: demasiado el camino recorrido para engañar a otros, y engañarse. Dentro de la vieja administración y dentro de sus adversarios también encontrará gente valiosa, buenos vasallos, si existe buen señor. Sea, entonces, buen señor. Sé que muchos ven con aprensión su triunfo, pero no estamos en momentos de aprensiones sino de sueños y de realizaciones comunes que –aplicado a toda América Latina– “desunidos los de dentro…los devoran los de fuera”. ¡Mucho del futuro de México y –por añadidura– de nuestro propio futuro –el de la América de la raza cósmica– se encontrará en sus manos! 

Acisclo Valladares Molina
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COLUMNAS

1944-1954

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Juan Everardo Chuc Xum

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Ninguna sociedad o pueblo es estática todas son dinámicas. En las sabias enseñanzas del Pop o Popol Wuj nos indica que el ensayo y error es necesario y de allí que hubo cuatro intentos para la formación-creación del ser humano hasta llegar a la humanidad de maíz. Hace 77 años Guatemala vivió una gesta revolucionaria para salir de una crisis política que no permitía una vida feliz o al menos contentos sus habitantes. Sin duda, los logros políticos son históricos; por ejemplo: la fundación de las escuelas tipo federación, el IGSS, el Código de Trabajo, la autonomía universitaria,  municipal y del deporte, entre otras, que han significado avances en el proceso transformador del país. Aunque, la revolución no escapó de los prejuicios coloniales hacia los pueblos indígenas, ya que la política de tutelaje y de integración del indígena a la ¿modernidad? continuó. 

Unidad nacional entre la diversidad cultural sea el centro de la nueva política de nuestra amada Guatemala. 

Innegable y valorable el Decreto 900, Ley de Reforma Agraria, artículo 2 que fijó: “Quedan abolidas todas las formas de servidumbre y esclavitud y por consiguiente prohibidas las prestaciones personales gratuitas de los campesinos, mozos colonos y trabajadores agrícolas, el pago en trabajo del arrendamiento de la tierra y los repartimientos de indígenas, cualquiera que sea la forma en que subsistan”, artículo que mitigó de alguna manera el trato inhumano que sufrían nuestros antepasados y la posibilidad de recuperar tierras los indígenas. Esos diez años de revolución tenían como política principal el ser humano y la democracia,  aun cuando se propiciaba el rompimiento de las propias formas de vida de los pueblos indígenas. 

La revolución y sus debilidades marcó sin discusión alguna una metamorfosis favorable para Guatemala y que ahora mismo los guatemaltecos de ciudadanía y con identidades culturales diferenciadas añoramos, pero de igual manera trabajamos para la construcción de un mejor país, en donde las relaciones sociales sean más armónicas, las políticas públicas más congruentes a la composición social, en donde el respeto y la promoción de los más excluidos como los pueblos indígenas sean una realidad y que la unidad nacional entre la diversidad cultural sea el centro de la nueva política de nuestra amada Guatemala.
Xa utzil qa tiko pa Siwan Tinamit

Colaborador DCA
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El águila, signo real en la heráldica y en el tetramorfos (II)

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Ricardo Fernández Gracia, 

Director de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Así, sabemos que Sancho el Mayor y sus descendientes utilizaron distintas variantes en forma de cruz. El reinado de García Ramírez el Restaurador (1134-1150) coincidió con unos momentos de difusión en España de los emblemas heráldicos. Como es sabido, aquel rey estuvo casado con Margarita l´Aigle (“el Águila”), cuya familia había empezado a utilizar el águila como signo transmisible a los herederos, de acuerdo con los usos del naciente sistema heráldico.

El hijo de ambos, Sancho VI el Sabio aún recurrió al tradicional diseño cruciforme como su signo personal pero, el hijo de este último y nieto de García y Margarita, Sancho VII el Fuerte, prefirió suscribir sus documentos con un águila con las alas y las garras desplegadas, que lo había utilizado su abuela. El águila de Sancho el Fuerte la encontramos en señero ejemplo en una clave del monasterio de La Oliva, en clara alusión al patrocinio del rey sobre las obras del templo abacial. 

El águila negra, explayada en la totalidad del campo, figura en numerosos escudos heráldicos de pueblos de Navarra, como Aguilar de Codés, Bacaicoa, Ciordia, Ezcabarte, Iturmendi, Olazagutía, Urdiain y Villafranca. Es motivo que también aparece en los cuarteles de los de Alsasua, Araiz, Eslava, Ezcabarte, Gallipienzo, Lanz y Valtierra.

El emblema municipal de Corella se conforma con un águila en actitud de atrapar a un conejo que corre, algo que Faustino Menéndez Pidal puso en posible relación con la familia del conde Rotrou y la mencionada Margarita, prima de Alfonso el batallador y mujer de García Ramírez.  En el Libro de Armería del Reino de Navarra figura en todo el campo del escudo o en uno de sus cuarteles y con distintos colores, como blasón de los señores de Cascante y Aguilar en 1275, Domezain, Ezcurra, Ijurieta, Sarasa… etc.

El águila negra, explayada en la totalidad del campo, figura en numerosos escudos heráldicos de pueblos de Navarra.

En relación con la heráldica, no podemos olvidar, en tiempos más modernos, la presencia de la doble águila en escudos de la monarquía hispánica, en distintos lugares de Navarra como por ejemplo los del palacio real de Pamplona (hoy Archivo General de Navarra), o en la muralla de Viana. Como es sabido, el águila bicéfala se convirtió desde el siglo XVI en emblema de los Habsburgo, significando la unión de la monarquía hispánica y el imperio.

Los textos medievales insistieron en algunos de los aspectos que hemos señalado anteriormente. Tanto en los bestiarios, como en la literatura de aquel mismo período, gozó de amplio prestigio. 

Así, El Fisiólogo, muy popular por su fin moralizante, recoge varias leyendas sobre el ave: al envejecer cura y renueva sus ojos nebulosos y sus alas cansadas volando hacia el sol y sumergiéndose tres veces en una fuente. La misma fuente literaria refiere la agudeza de su vista y la renovación de su pico, que lo rompe contra una piedra cuando no podía comer. 

La interpretación de sus representaciones en el patrimonio medieval navarro, como en el europeo, no deja de ser controvertida, ya que se ha polemizado mucho sobre otorgarles un contenido simbólico o considerarlas como motivos decorativos y formales. 

Los estudios de referencia ponen de manifiesto que poseían, tanto el águila como otros animales e iconografías profanas, en el contexto medieval, un claro contenido religioso y didáctico, ya que, en la mentalidad del momento, en su espíritu y creencias, existía una equivalencia y conjunción entre lo sacro y lo profano. 

Continuará…

Universidad de Navarra
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Octubre, tiempo para organizarnos

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Marlon Leonel García Estrada

Marlon Leonel García Estrada

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Sabías que, según los datos del INE, en Guatemala cohabitan 6 041 838 personas entre 13 y 30 años de edad, el 49.9 por ciento mujeres y el 50.1 por ciento hombres, lo que nos confirma que la adolescencia y juventud son los agentes de cambio en sus comunidades y en el país; es por esto la importancia de la organización comunitaria.  

La organización comunitaria juvenil es un proceso de desarrollo y aglutinamiento de jóvenes que promueven acciones para el desarrollo de sus comunidades: dichas acciones pueden ser formativas, de capacitación o bien de articulación y alianza por el bienestar de la población. 

Entre los espacios que tiene la juventud guatemalteca están los consejos comunitarios de desarrollo, las organizaciones juveniles, los comités únicos de barrio y las oficinas municipales de Juventud, entre otros espacios que, aunque por sus formas y mecanismos de participación algunos son más fáciles que otros para su incorporación, son espacios que tienen como objetivo promover el desarrollo económico, social y cultural de las comunidades, así como la intermediación entre la población para la resolución de conflictos, un aspecto importante en la actualidad. 

La organización siempre será la herramienta para el desarrollo de los pueblos. 

También es importante mencionar que el país cuenta con un marco normativo importante que respalda los mecanismos de organización juvenil; entre ellos, la Constitución Política de la República de Guatemala, las leyes de descentralización y el Código Municipal. 

Es por ello que las y los jóvenes pueden promover diversos proyectos juveniles, los cuales pueden ser deportivos, sociales, formativos, de incidencia política, de emprendimiento y de desarrollo económico, entre otros, que principalmente ubiquen a la juventud como parte del cambio y transformación de su realidad. 

Asimismo, el involucramiento de la juventud trae consigo diversas ventajas; entre ellas, conocer a otros jóvenes e intercambiar puntos de vista de sus realidades y principalmente mostrar el potencial que cada joven tiene y lo que aporta a la sociedad guatemalteca.  

Desde Conjuve valoramos el trabajo de las organizaciones juveniles y reconocemos todos sus aportes en el fortalecimiento de la Política Nacional de la Juventud. ¿Qué esperamos para organizarnos?

Colaborador DCA
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Gobierno de Guatemala

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