Un día en el Museo detiene el tiempo

La historia no está únicamente en los libros, también en las salas museísticas. El Festival del Centro Histórico cerró el sábado su 21 edición con Un día en el Museo, una actividad gratuita que contó con la participación de 17 recintos, y en la que niños y adultos pudieron interactuar con el pasado.

Un viaje de conocimiento

El Museo de la Tipografía Nacional abrió sus puertas de par en par, para llevar a los visitantes por la historia de la imprenta y casa editora del Gobierno de Guatemala. El espacio, además, acogió actividades culturales, como la lectura de poesía a cargo de los escritores Ana María Rodas y Enrique Noriega.

 

En las salas del Museo Nacional de Historia, acontecimientos como la firma de la Independencia se vivieron escena por escena, gracias a la actuación del grupo de teatro Un paseo por la historia. A solo unos metros de distancia, la Universidad de San Carlos también narró su trayectoria con exhibiciones como Revalorando lo nuestro y Tesoros universitarios.

 

A un ambiente doméstico, decorado con mobiliario de finales del siglo XIX  y mediados  del XX, viajaron los visitantes de Casa Mima. Los voluntarios, instalados en cada una de las habitaciones, revelaron el estilo de vida de los capitalinos en la era independiente.

 

Pero el viaje al pasado no estaría completo sin abordar los vagones del Museo del Ferrocarril, que resguarda la historia de este medio de transporte en el país. Cerca de ahí, el público interactuó con la exhibición ¿Por qué estamos como estamos? e ingresó en El cuarto de la Ausencias, una sala dedicada al poeta Luis de Lión y al niño Marco Antonio Molina Theissen.

Priscilla León López