U2 lanza al vacío sus Canciones de Experiencia

*por Allan Martínez

Se espera que a estas alturas, U2 muestre la grandeza, el éxito y la aspiración que puede tener cualquier banda de música pop o rock que ha cambiado el mundo.

Tomemos como ejemplo Magnificent, que a mi gusto es la última gran canción de U2. Es envolvente, estridente, explosiva y con grandes letras; así como su título. Después escuchamos el disco Songs for Experience, su catorceavo álbum de estudio publicado el 1 de este mes, y entendemos que ha sido un desgaste innecesario para el grupo hacer un material por la coyuntura de EE. UU. y la crisis de refugiados en Siria.

En el material, U2 intenta por medios masivos, como su música, catalizar indignación y darle sentido al pop carente de sustancia, pero todo queda en buenas intenciones. Así no es la onda. Donald Trump es presidente y eso es una tragedia más de tantas. Con American Soul, la banda trata de sacar lo mejor del “gringo”. “You are rock ‘n’ roll” le dice, pero esos cuates tienen más. Es como si me quisieran comprar con una postal turística o un tamal.

A lo mejor el arte de la composición también sucumbió ante lo viral, a restar contenido y significado a lo valioso. Lo rápido es lo urgente. Es decir, cosechar sosos millennials an-alfabetizados. Lo entiendo, es lo que está de moda, pero no por eso voy a comprar el disco.

El álbum tiene 17 canciones por lo que será imposible reseñarlas todas. Sin embargo, no todo es tragedia. Songs of experience tiene momentos que cautivan cuando Bono de verdad quiere decir algo. Por ejemplo, en Landlady se respiran escenas nostálgicas con letras más esmeradas. The Blackout es una invitación a que si las luces se apagan, se tome acción. Es protestar un Día de Independencia frente al Congreso mientras podrías estar descansando. “In the darkness where we learn to see”, dice Bono.

Al leer la lista de productores y colaboradores de U2 para este álbum queda claro que, cuando hay muchas manos haciendo una sopa, algo sale mal. Una de las máximas del disco es regar amor por todo el mundo y decirnos que seremos salvados por tal sentimiento, que no digo que no sea cierto, pero después de escucharlo en un comercial irlandés del grupo, el concepto no cala. Musicalmente es otra “hueva”, me explico: una enorme canción de rock de U2 es Vertigo. Si vemos algo atrás, en la producción Pop, está Mofo que es un tema caótico, demoledor y tecnológico. Incluso Miami y One, pues así son.

Tengo serios problemas con esta placa porque parece que U2 tomó demasiada medicina para la melancolía. Va una velocidad de 15 kilómetros por hora.  Otro de sus errores es refundir en el track 14 el sencillo estelar. Ordinary Love es la huella digital de la banda e irá directo al disco de clásicos.

U2 ya no tiene que salvarnos cada período que un derechista llega a la presidencia de EE. UU. Las crisis en el mundo y las modas pasarán, pero los errores musicales perduran. No se puede sacar algo solo porque sí.

Redacción DCA