António Guterres,
Secretario General de las Naciones Unidas,
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El turismo es un potente motor de transformación. Crea empleo, impulsa las economías locales, promueve las infraestructuras y contribuye al desarrollo mucho más allá del PIB. El turismo fortalece los lazos entre las personas y los lugares. Tiende puentes entre las culturas, preserva las tradiciones y restaura el patrimonio cultural. Nos recuerda nuestra humanidad compartida, así como la riqueza de la diversidad. En un mundo al borde del colapso climático y en el que las desigualdades van en aumento, necesitamos medidas audaces, urgentes y sostenibles que pongan a las personas y al planeta por encima de todo. Se trata de invertir en educación y aptitudes, especialmente para las mujeres, la juventud y las comunidades marginadas; apoyar a las microempresas y pequeñas y medianas empresas; e impulsar la acción climática reduciendo las emisiones del sector turístico, conservando la biodiversidad y protegiendo los ecosistemas frágiles.
Valoremos nuestra humanidad compartida, así como la riqueza de la diversidad.
El pasado 2 de octubre, al celebrarse el Día Internacional de la No Violencia, rendimos homenaje a la vida y al legado de Mahatma Gandhi, y a su inquebrantable compromiso con la paz, la verdad y la dignidad para todos. Gandhi no solo hablaba de esos ideales, sino que los ponía en práctica en su propia vida. En estos tiempos de tensiones crecientes y divisiones cada vez más profundas, su mensaje conlleva una urgencia renovada. Asistimos a una preocupante erosión de nuestra humanidad compartida.
La violencia está desplazando al diálogo. La población civil está llevando la peor parte en los conflictos. Se está incumpliendo el derecho internacional. Se están pisoteando los derechos humanos. Se están debilitando los cimientos de la paz. Gandhi comprendió que la no violencia no es el arma de los débiles, sino la fuerza de los valientes. Es el poder de resistir a la injusticia sin odio; afrontar la opresión sin crueldad; y construir la paz por medio de la dignidad, no de la dominación. Encontremos la fuerza para seguir su ejemplo, poner fin al sufrimiento, hacer avanzar la diplomacia, sanar las divisiones y crear un mundo justo, sostenible y pacífico para todos.











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