El Gobierno de Estados Unidos anunció ayer que asume la gestión de la estación central de Washington, conocida como Union Station, como parte de la estrategia para aumentar el control sobre la capital en su “lucha contra el crimen”.
“Vamos a recuperar la gestión total por parte del Departamento de Transportes y vamos a realizar inversiones para asegurarnos de que esta localidad no esté sucia y que no haya personas sin hogar”, aseguró el secretario de Transportes, Sean Duffy, durante la presentación de unos trenes de alta velocidad en la misma estación.
Según dijo, se proponen hacer de la terminal “un lugar atractivo”: “Hace falta invertir aquí, ha estado descuidado durante décadas y eso se nota. Queremos hacer de este lugar la estación de tren más importante, no solo de América, sino del mundo.
“Hoy anunciamos que retomamos el control directo de la estación, no como una maniobra de poder. Siempre lo hemos tenido, pero creemos que podemos gestionar mejor la propiedad, atraer más inquilinos y aumentar los ingresos”, insistió Duffy.
Las instalaciones son propiedad del Departamento, y hasta ahora, ha operado bajo la dirección de dos empresas de transporte ferroviario de Estados Unidos, que son: Union Redevelopment (privada) y Amtrak (pública). Este es un nuevo paso de la administración Trump para tener el control de la capital, con la que libra (y ha librado) varios enfrentamientos.
El pasado 11 de agosto, Trump tomó el control de la seguridad de Washington, por 30 días.











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