Comunícate con nosotros al 1590

COLUMNAS

Publicado

-

Hace 77 años, la población de Hiroshima y Nagasaki fue atacada con armas nucleares. En un abrir y cerrar de ojos perdieron la vida decenas de miles de mujeres, niños y hombres incinerados en un fuego infernal, se destruyeron todos los edificios y se tiñeron de sangre los hermosos ríos de las dos ciudades. El bombardeo nuclear condenó a vivir con un legado radiactivo a quienes sobrevivieron, lo que les generó infinidad de problemas de salud y los estigmatizó de por vida. Tuve el gran honor de reunirme con un grupo de esos supervivientes, los hibakusha, cuyo número se reduce a medida que pasan los años, quienes me contaron, con una valentía inquebrantable, lo que presenciaron aquel terrorífico día de 1945.

No podemos seguir aceptando que las armas nucleares pongan en jaque el futuro de la humanidad.

Es hora de que los líderes mundiales tengan una visión tan clara como los hibakusha y reconozcan lo que son realmente las armas nucleares; es decir, que no tienen ningún sentido ni ofrecen ningún tipo de seguridad, protección ni resguardo, sino que solo generan muerte y destrucción. Han pasado tres cuartos de siglo desde que los hongos nucleares se erigieron sobre Hiroshima y Nagasaki. Desde entonces, la humanidad ha atravesado una Guerra Fría, decenios de absurdas argucias y varios cuasiaccidentes aterradores que habrían podido aniquilar a la humanidad. No obstante, incluso durante las fases más tensas de la Guerra Fría, las potencias nucleares redujeron significativamente su arsenal nuclear. Había amplio consenso en contra de su utilización y la proliferación de las armas nucleares y los ensayos nucleares. Hoy día, corremos el riesgo de olvidar lo que aprendimos de lo que sucedió en 1945. Está cobrando fuerza una nueva carrera armamentista, en la que los gobiernos gastan cientos de miles de millones de dólares para mejorar su arsenal nuclear. En todo el mundo, los arsenales nucleares suman cerca de 13 mil armas. Desde Oriente Medio, pasando por la península de Corea, hasta la invasión de Ucrania perpetrada por Rusia, se están propagando con rapidez crisis geopolíticas que presentan graves matices nucleares. Una vez más, la humanidad está jugando con fuego. Solo una equivocación, un malentendido, un error de cálculo nos separan del Apocalipsis.  Los líderes deben dejar de tomarse a la ligera la posibilidad de la hecatombe y eliminar la opción nuclear de una vez por todas. Es inaceptable que los Estados que poseen armas nucleares acepten la posibilidad de que se desate una guerra nuclear, que supondría el fin de la humanidad.  Por otra parte, los países que poseen armas nucleares deben tomar la determinación de no ser los primeros en emplearlas, tranquilizar a los Estados que no poseen armas nucleares comprometiéndose a que no las utilizarán (ni los amenazarán con utilizarlas) contra ellos y ser transparentes en todo momento. Hay que acabar con los tambores de guerra nuclear. En definitiva, solo hay una forma de resolver el problema de la amenaza nuclear: no tener ningún tipo de armas nucleares. En otras palabras, hay que habilitar todas las vías de diálogo, diplomacia y negociación para aliviar las tensiones y eliminar esas mortíferas armas de destrucción masiva. Hay nuevos signos de esperanza en Nueva York, donde el mundo se ha reunido para la Décima Conferencia de las Partes encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación. El Tratado es uno de los motivos principales por los que no se han empleado armas nucleares desde 1945, puesto que establece compromisos jurídicamente vinculantes para lograr el desarme nuclear y puede llegar a ser un poderoso catalizador del desarme: la única forma de eliminar esas horrendas armas para siempre. En junio, los miembros del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares se reunieron por primera vez para elaborar una hoja de ruta, con el propósito de lograr un mundo libre de esos dispositivos apocalípticos. Es hora de que prolifere la paz. Juntos, paso a paso, eliminemos estas armas de la faz de la tierra.
https://dca.gob.gt/noticias-guatemala-diario-centro-america/wp-content/uploads/2022/06/bm-Antonio-Guterrez.jpg
Seguir leyendo

COLUMNAS

Mejoremos la humanística en la docencia

Publicado

-

Leonel Guerra Saravia
[email protected]

Como catedrático de la facultad de Medicina, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, aprendí que antes de dar cátedra se debe aprender, por lo que recomiendo que se mejore la humanística en la docencia.

La pedagogía humanista es el estudio pedagógico que considera la educación como un fenómeno intelectual, cultural e histórico, y usa la hermenéutica como método básico de conocimiento para comprender el significado de los estados psicológicos de una persona e interpretarlos en relación con su significado.

La realidad educativa es siempre el resultado de un desarrollo histórico y biográfico, lo que significa que solo se puede comprender el significado de una situación educativa si incluye la historia del alumno y la historia de los que lo rodean.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX.

Además, la pedagogía humanista postula una relativa autonomía de la educación. El concepto de orientación hacia la vida, que lidera el trabajo social en la actualidad, también se refiere a la pedagogía humanista en su énfasis en la importancia de la vida cotidiana.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX, siglo de creciente especialización pedagógica. En ese momento hubo una expansión de los campos de trabajo pedagógicos basados en la comprensión de la importancia de la educación.

Esto abrió oportunidades para la pedagogía institucionalizada y profesional, con un nuevo tipo de enfoque científico que era apropiado para la práctica cambiada. La pedagogía humanista se vio a sí misma como una base teórica de esta situación histórica especial.  Interpretó la nueva situación social con la intención de lograr una comprensión coherente de la acción pedagógica plausible y vinculante.

La pedagogía se estableció más tarde como un área independiente de investigación y enseñanza en las universidades. Las primeras sillas se llenaron en la década de 1920. Antes de eso, la pedagogía estaba vinculada a otras tareas como la filosofía o la psicología en relación con la pedagogía.

La pedagogía humanista es un término colectivo para la dirección predominante que se ancló en las universidades y ganó considerable influencia en este sentido. El enfoque metodológico se centra en el entendimiento como objetivo cognitivo del método hermenéutico de la pedagogía humanista.

En la pedagogía humanista, Jean-Jacques Rousseau es visto como el primero en formular la autonomía de la educación. Según Rousseau, el hombre es un ser capaz de autodeterminación, pero esto solo entra en juego cuando tiene una educación adecuada.

En consecuencia, la infancia y la adolescencia no deben verse como etapas temporales de inmadurez, sino que deben entenderse como etapas completas de desarrollo humano con sus propios derechos y oportunidades, como formas totalmente válidas de existencia humana.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Y, ¿cómo se va a llamar el niño?

Publicado

-

Hassan Monteleone
[email protected]
[email protected]

Era un sábado, el despertador sonó a las cinco de la mañana, pero ya toda la familia estaba levantada y lista para iniciar un viaje de la capital hacia el hermoso lago de Atitlán. Dentro de los planes de ruta estaba La Antigua Guatemala para pasar ahí la mañana y al mediodía continuar el trayecto hacia nuestro destino.

Caminando por las calles de La Antigua Guatemala, pude notar como la ciudad empieza a despertar y, junto con sus habitantes, los diferentes negocios comienzan a quitar llave de los candados, levantar persianas y el ruido poco a poco sube de nivel, el frío de la mañana desaparece y las ganas de comer y tomar una taza de café toca a la puerta de mi mente.

Es en ese momento cuando en familia las sugerencias surgen, pero en mi caso, como todo comunicador, lo que me rodea toma una iniciativa y los letreros de hierro forjado que cuelgan en las puertas o que están puestos en la pared llaman mi atención, no solo por su elegancia, belleza y cómo combinan con esa maravillosa ciudad, sino por sus nombres, y es en ese momento que la inspiración llega y me invita a escribir sobre este tema.

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante.

En nuestro país solemos decir esta frase ¿Cómo se va a llamar el niño?, cuando alguien nos comenta que va a iniciar un emprendimiento. A mi forma de pensar, es una metáfora bien utilizada, ya que los emprendedores no me dejarán mentir, el iniciar o llevar a cabo este sueño es similar a ¡tener un hijo de verdad!

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante, ya que este debería darnos una idea de qué trata y qué vamos a encontrar al pasar la puerta. Y es aquí donde la creatividad chapina logra darnos una gran demostración sobre la chispa que hay en Guatemala.

Así que, después de desayunar y tomar unas cuantas tazas de nuestro café extraordinario y en compañía de mi familia, comenzamos a caminar por las empedradas y coloridas calles de La Antigua y de Panajachel viendo y disfrutando los diferentes nombres que los negocios tenían, y entrábamos para ver si en realidad existía una relación. Pero hablemos un poco sobre este “tour” de nombres y negocios.

Encontramos mucha creatividad, mucha chispa, dentro de mis top10 que todavía recuerdo está una carreta de shucos la cual se llamaba “McShukos”, otra tienda de artesanías llamada “Abracadabra”, una carreta de bebidas con el nombre de “Coco Bolo”, una tienda “De Tocho Morocho” o un puesto de micheladas llamada “La Clínica” o una dulcería, “El Sombrerón”.

Los invito a que cada vez que salgan les pongan ojo a los nombres a todo tipo de emprendimiento para que los lleve en un viaje de palabras que cuentan una historia cada vez que pasamos la puerta y si usted está por iniciar un negocio busque ese nombre que logre contar la historia detrás de ese sueño que está por hacer realidad.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Referendo reconoce diversidad y consolida derechos (I)

Publicado

-

Luis Brizuela
Agencia Internacional de Noticias Inter Press Service (IPS)
ipsnoticias.net

El nuevo Código de las Familias en Cuba, avalado el 25 de septiembre en referendo, paga deudas con personas históricamente marginalizadas, además de desarrollar principios como los de igualdad, inclusión social, no discriminación y lucha contra las violencias.

“Además de inclusivo, el Código es una acción afirmativa de tipo legal, porque coloca a personas en situación de vulnerabilidad en el entorno familiar en un plano de igualdad de oportunidades para el ejercicio de sus derechos, en relación con grupos que hasta ahora los han tenido”, razonó el jurista Rodolfo Echevarría.

La norma con rango de ley fue votada el 22 de julio por la Asamblea Nacional Popular, el unicameral Parlamento cubano, tras 25 versiones y una consulta que recabó criterios de la ciudadanía del 1 de febrero al 30 de abril en barrios de los 168 municipios de este país insular caribeño.

Es la única sometida a referendo de los cerca de 70 proyectos del cronograma legislativo 2019-2023, para normar lo dispuesto en la Constitución vigente desde 2019.

Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las
familias.

Funcionarios del Ministerio de Justicia defendieron que la votación no estaba circunscrita a reconocer los derechos de un grupo específico y apuntaron que, dada su trascendencia, las reuniones comunitarias se concibieron a fin de que la ciudadanía opinara para disponer de una ley más inclusiva.

El Código, que necesitaba una mayoría simple para recibir luz verde, sumó casi 67 por ciento de los sufragios válidos equivalentes a más de 3.9 millones dentro de un padrón electoral de 8 447 467 de ciudadanos con derecho al voto.

El rechazo de un tercio del electorado, las boletas anuladas más 26 por ciento de personas que se abstuvieron de acudir a las urnas resulta singular para los más recientes procesos electorales en la isla, caracterizados por alta participación y respaldo mayoritario a las propuestas gubernamentales.

Muchos interpretan en el resultado una expresión de la homofobia y el conservadurismo que perviven en la sociedad cubana, y la forma en que la nueva ley apunta a derribar las bases de la cultura patriarcal, el adultocentrismo y estructuras que reproducen las violencias.

El referendo estuvo antecedido por una intensa campaña gubernamental favorable al Sí en medios, plataformas oficiales y el espacio público algo que analistas consideran pudo haber provocado en algunos un efecto negativo por la saturación y politización de los mensajes.

A través de comunicaciones públicas, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba reconoció aspectos positivos del Código, aunque mostró desacuerdo con la forma de constituir el matrimonio, la adopción y la gestión solidaria, entre otros. Algunas denominaciones de iglesias evangélicas, personas con posturas antiderechos y fundamentalistas, al igual que opositores políticos exhortaron al rechazo.

La participación en los procesos electorales suele resultar un barómetro del apoyo popular a la gestión de los gobiernos. En el caso cubano, las acciones están matizadas por la profundización de la crisis estructural de la economía nacional, los impactos de la pandemia y el fortalecimiento del embargo estadounidense que han deteriorado las condiciones de vida de una parte importante de la ciudadanía.

La inflación, el desabastecimiento de alimentos y productos esenciales, el alza de los precios y depreciación de los salarios, la dolarización parcial y los frecuentes y prolongados apagones, entre otros factores, parecen haber abonado el rechazo, apatía o retraimiento social en torno a una legislación que aunque garante de derechos, fue leída como un asunto del Gobierno.

Aspectos esenciales: Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las familias, “cualquiera sea su forma de organización, como célula fundamental de la sociedad”, y ampara el derecho de toda persona a fundar una.

Además de unificar las múltiples reconfiguraciones familiares con absoluta igualdad, la norma reconoce el matrimonio igualitario, la adopción para parejas del mismo género y la gestación solidaria, como se define localmente la subrogada por ser altruista y prohibirse la compensación económica.

Son cambios calificados de revolucionarios para un país con enraizada cultura machista. “Voté Sí por amistades y personas a quienes pisotearon los derechos o no los han tenido. Conozco algunas que abandonaron los estudios, sus trabajos y hasta emigraron por la presión social que era reconocerse homosexual décadas atrás.
Continuará…

Colaborador DCA
Seguir leyendo

Gobierno de Guatemala

Enlaces Importantes

Directorio

  • Dirección General: Silvia Lanuza
  • Coordinación de Redacción: Katheryn Ibarra
  • Editores: Jose Pelico, Erick Campos y Carlos Ajanel
  • Editora Web: Magaly Alvarado
  • Webmaster: Juan Pablo Ortiz
  • Deportes: Max Pérez

más temas

©2022 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.