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La creación de literatura infantil y juvenil es bastante contemporánea y tiene varias fuentes de inspiración: por un lado, las propuestas vinculadas a la pedagogía, el fomento lector y el propio mercado editorial, y, por otra parte, también toma en consideración los diversos imaginarios que construyeron el concepto de niñez después de la Segunda Guerra Mundial, pasando de los textos clásicos de la narración oral en la Europa medieval a la gran variedad de textos y forma de libros que encontramos hoy en las librerías. La literatura escrita, editada y dirigida a la infancia se ha desarrollado con mucha mayor abundancia y profundidad en Europa y Norteamérica. Aunque el desarrollo literario en nuestra región ha sido incipiente, en las últimas décadas han surgido nuevas iniciativas editoriales que dan voz a los autores e ilustradores locales. En las etapas iniciales para desarrollo de esta literatura suele comenzar con una labor que considero importantísima: la recopilación de la narración oral. En ese sentido, Guatemala tiene una riqueza lingüística y cultural abundante, convirtiéndose en una verdadera ventaja competitiva si deseamos que el mundo conozca “la voz de Guatemala” hablándoles a las infancias.

Guatemala tiene una riqueza lingüística y cultural abundante.

Nombrar las ventajas de posicionar a Guatemala como un país punta de lanza en Centroamérica de creación literaria para niños y jóvenes es amplio. El impacto positivo en el desarrollo humano que tiene la lectura sobre la población es innegable, adicional a toda la cadena de valor que se activa desde que una obra se crea en la mente del autor y se convierte finalmente en un elemento o producto que llega a las manos y mente del lector. En esta cadena de creación participan muchos actores de diversos órdenes en la sociedad: artistas, editores, industria de imprenta, comercio, personal educativo y de fomento a la lectura por nombrar los más importantes. Al margen de las complejidades sociales que se han presentado en otros países respecto a la perspectiva de la creación de libros para niños y jóvenes, la labor editorial en ese ámbito encierra un aporte importante en la generación de proyectos vinculados a la economía naranja y una industria de alto valor percibido. Creo que como país poseemos suficiente base artística y talento emprendedor para la creación de estas obras. Es interesante al investigar lo fácil que es encontrar grupos de artistas muy talentosos, jóvenes principalmente, con intereses en la ilustración. El reto que actualmente enfrentamos los editores es la formación y capacitación de estos artistas para llevarlos a trabajar en libros para niñez y juventud. La base de autores dispuestos a trabajar en estos proyectos es enorme y a mi criterio desaprovechada por el sistema actual. En mi opinión, la cadena para la producción de libros en Guatemala tiene varios retos, principalmente de aprendizaje y adaptación. Un ejemplo de esto es la industria de imprenta quienes no cuentan con costos competitivos en comparación con otros países latinoamericanos, derivado de las economías de escala que pueden obtener con la fabricación de estos elementos. La cadena de librerías y distribución es todavía pequeña y los costos de exportación aún no se vuelven atractivos hasta tener un volumen de producción alto. Todas estas barreras pueden sortearse con apuestas al sector y un poco de paciencia para que llegue a su desarrollo óptimo. A pesar de la grandes ventajas que representa para el desarrollo económico y social de Guatemala,  el nulo incentivo gubernamental, pasando desde una falta de legislación al fomento del libro, bibliotecas y lectura hace que producir libros en Guatemala sea una labor más de ámbito social que una labor empresarial, como es en los países que albergan a los  grandes productores de libros en el mundo.  La industria editorial, desde mi perspectiva, desarrolla integralmente al país, porque no solo aporta al crecimiento económico sino moral y espiritual de todos sus habitantes.
https://dca.gob.gt/noticias-guatemala-diario-centro-america/wp-content/uploads/2022/08/Foto-Diana-LópezEconomía-Naranja.jpeg
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COLUMNAS

Mejoremos la humanística en la docencia

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Leonel Guerra Saravia
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Como catedrático de la facultad de Medicina, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, aprendí que antes de dar cátedra se debe aprender, por lo que recomiendo que se mejore la humanística en la docencia.

La pedagogía humanista es el estudio pedagógico que considera la educación como un fenómeno intelectual, cultural e histórico, y usa la hermenéutica como método básico de conocimiento para comprender el significado de los estados psicológicos de una persona e interpretarlos en relación con su significado.

La realidad educativa es siempre el resultado de un desarrollo histórico y biográfico, lo que significa que solo se puede comprender el significado de una situación educativa si incluye la historia del alumno y la historia de los que lo rodean.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX.

Además, la pedagogía humanista postula una relativa autonomía de la educación. El concepto de orientación hacia la vida, que lidera el trabajo social en la actualidad, también se refiere a la pedagogía humanista en su énfasis en la importancia de la vida cotidiana.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX, siglo de creciente especialización pedagógica. En ese momento hubo una expansión de los campos de trabajo pedagógicos basados en la comprensión de la importancia de la educación.

Esto abrió oportunidades para la pedagogía institucionalizada y profesional, con un nuevo tipo de enfoque científico que era apropiado para la práctica cambiada. La pedagogía humanista se vio a sí misma como una base teórica de esta situación histórica especial.  Interpretó la nueva situación social con la intención de lograr una comprensión coherente de la acción pedagógica plausible y vinculante.

La pedagogía se estableció más tarde como un área independiente de investigación y enseñanza en las universidades. Las primeras sillas se llenaron en la década de 1920. Antes de eso, la pedagogía estaba vinculada a otras tareas como la filosofía o la psicología en relación con la pedagogía.

La pedagogía humanista es un término colectivo para la dirección predominante que se ancló en las universidades y ganó considerable influencia en este sentido. El enfoque metodológico se centra en el entendimiento como objetivo cognitivo del método hermenéutico de la pedagogía humanista.

En la pedagogía humanista, Jean-Jacques Rousseau es visto como el primero en formular la autonomía de la educación. Según Rousseau, el hombre es un ser capaz de autodeterminación, pero esto solo entra en juego cuando tiene una educación adecuada.

En consecuencia, la infancia y la adolescencia no deben verse como etapas temporales de inmadurez, sino que deben entenderse como etapas completas de desarrollo humano con sus propios derechos y oportunidades, como formas totalmente válidas de existencia humana.

Colaborador DCA
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Y, ¿cómo se va a llamar el niño?

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Hassan Monteleone
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Era un sábado, el despertador sonó a las cinco de la mañana, pero ya toda la familia estaba levantada y lista para iniciar un viaje de la capital hacia el hermoso lago de Atitlán. Dentro de los planes de ruta estaba La Antigua Guatemala para pasar ahí la mañana y al mediodía continuar el trayecto hacia nuestro destino.

Caminando por las calles de La Antigua Guatemala, pude notar como la ciudad empieza a despertar y, junto con sus habitantes, los diferentes negocios comienzan a quitar llave de los candados, levantar persianas y el ruido poco a poco sube de nivel, el frío de la mañana desaparece y las ganas de comer y tomar una taza de café toca a la puerta de mi mente.

Es en ese momento cuando en familia las sugerencias surgen, pero en mi caso, como todo comunicador, lo que me rodea toma una iniciativa y los letreros de hierro forjado que cuelgan en las puertas o que están puestos en la pared llaman mi atención, no solo por su elegancia, belleza y cómo combinan con esa maravillosa ciudad, sino por sus nombres, y es en ese momento que la inspiración llega y me invita a escribir sobre este tema.

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante.

En nuestro país solemos decir esta frase ¿Cómo se va a llamar el niño?, cuando alguien nos comenta que va a iniciar un emprendimiento. A mi forma de pensar, es una metáfora bien utilizada, ya que los emprendedores no me dejarán mentir, el iniciar o llevar a cabo este sueño es similar a ¡tener un hijo de verdad!

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante, ya que este debería darnos una idea de qué trata y qué vamos a encontrar al pasar la puerta. Y es aquí donde la creatividad chapina logra darnos una gran demostración sobre la chispa que hay en Guatemala.

Así que, después de desayunar y tomar unas cuantas tazas de nuestro café extraordinario y en compañía de mi familia, comenzamos a caminar por las empedradas y coloridas calles de La Antigua y de Panajachel viendo y disfrutando los diferentes nombres que los negocios tenían, y entrábamos para ver si en realidad existía una relación. Pero hablemos un poco sobre este “tour” de nombres y negocios.

Encontramos mucha creatividad, mucha chispa, dentro de mis top10 que todavía recuerdo está una carreta de shucos la cual se llamaba “McShukos”, otra tienda de artesanías llamada “Abracadabra”, una carreta de bebidas con el nombre de “Coco Bolo”, una tienda “De Tocho Morocho” o un puesto de micheladas llamada “La Clínica” o una dulcería, “El Sombrerón”.

Los invito a que cada vez que salgan les pongan ojo a los nombres a todo tipo de emprendimiento para que los lleve en un viaje de palabras que cuentan una historia cada vez que pasamos la puerta y si usted está por iniciar un negocio busque ese nombre que logre contar la historia detrás de ese sueño que está por hacer realidad.

Colaborador DCA
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Referendo reconoce diversidad y consolida derechos (I)

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Luis Brizuela
Agencia Internacional de Noticias Inter Press Service (IPS)
ipsnoticias.net

El nuevo Código de las Familias en Cuba, avalado el 25 de septiembre en referendo, paga deudas con personas históricamente marginalizadas, además de desarrollar principios como los de igualdad, inclusión social, no discriminación y lucha contra las violencias.

“Además de inclusivo, el Código es una acción afirmativa de tipo legal, porque coloca a personas en situación de vulnerabilidad en el entorno familiar en un plano de igualdad de oportunidades para el ejercicio de sus derechos, en relación con grupos que hasta ahora los han tenido”, razonó el jurista Rodolfo Echevarría.

La norma con rango de ley fue votada el 22 de julio por la Asamblea Nacional Popular, el unicameral Parlamento cubano, tras 25 versiones y una consulta que recabó criterios de la ciudadanía del 1 de febrero al 30 de abril en barrios de los 168 municipios de este país insular caribeño.

Es la única sometida a referendo de los cerca de 70 proyectos del cronograma legislativo 2019-2023, para normar lo dispuesto en la Constitución vigente desde 2019.

Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las
familias.

Funcionarios del Ministerio de Justicia defendieron que la votación no estaba circunscrita a reconocer los derechos de un grupo específico y apuntaron que, dada su trascendencia, las reuniones comunitarias se concibieron a fin de que la ciudadanía opinara para disponer de una ley más inclusiva.

El Código, que necesitaba una mayoría simple para recibir luz verde, sumó casi 67 por ciento de los sufragios válidos equivalentes a más de 3.9 millones dentro de un padrón electoral de 8 447 467 de ciudadanos con derecho al voto.

El rechazo de un tercio del electorado, las boletas anuladas más 26 por ciento de personas que se abstuvieron de acudir a las urnas resulta singular para los más recientes procesos electorales en la isla, caracterizados por alta participación y respaldo mayoritario a las propuestas gubernamentales.

Muchos interpretan en el resultado una expresión de la homofobia y el conservadurismo que perviven en la sociedad cubana, y la forma en que la nueva ley apunta a derribar las bases de la cultura patriarcal, el adultocentrismo y estructuras que reproducen las violencias.

El referendo estuvo antecedido por una intensa campaña gubernamental favorable al Sí en medios, plataformas oficiales y el espacio público algo que analistas consideran pudo haber provocado en algunos un efecto negativo por la saturación y politización de los mensajes.

A través de comunicaciones públicas, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba reconoció aspectos positivos del Código, aunque mostró desacuerdo con la forma de constituir el matrimonio, la adopción y la gestión solidaria, entre otros. Algunas denominaciones de iglesias evangélicas, personas con posturas antiderechos y fundamentalistas, al igual que opositores políticos exhortaron al rechazo.

La participación en los procesos electorales suele resultar un barómetro del apoyo popular a la gestión de los gobiernos. En el caso cubano, las acciones están matizadas por la profundización de la crisis estructural de la economía nacional, los impactos de la pandemia y el fortalecimiento del embargo estadounidense que han deteriorado las condiciones de vida de una parte importante de la ciudadanía.

La inflación, el desabastecimiento de alimentos y productos esenciales, el alza de los precios y depreciación de los salarios, la dolarización parcial y los frecuentes y prolongados apagones, entre otros factores, parecen haber abonado el rechazo, apatía o retraimiento social en torno a una legislación que aunque garante de derechos, fue leída como un asunto del Gobierno.

Aspectos esenciales: Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las familias, “cualquiera sea su forma de organización, como célula fundamental de la sociedad”, y ampara el derecho de toda persona a fundar una.

Además de unificar las múltiples reconfiguraciones familiares con absoluta igualdad, la norma reconoce el matrimonio igualitario, la adopción para parejas del mismo género y la gestación solidaria, como se define localmente la subrogada por ser altruista y prohibirse la compensación económica.

Son cambios calificados de revolucionarios para un país con enraizada cultura machista. “Voté Sí por amistades y personas a quienes pisotearon los derechos o no los han tenido. Conozco algunas que abandonaron los estudios, sus trabajos y hasta emigraron por la presión social que era reconocerse homosexual décadas atrás.
Continuará…

Colaborador DCA
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Gobierno de Guatemala

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