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COLUMNAS

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En los últimos días, la guerra entre la Federación Rusa y Ucrania se multiplica en otros escenarios y se suman a la devastación del mundo que hoy conocemos. Las tensiones van creciendo a una velocidad impredecible y despiertan rencores olvidados o adormecidos gracias a los tratados y los acuerdos en busca de una paz duradera de la humanidad.

Para empezar, la guerra rusa ucraniana sigue su curso de devastación y mortandad, cada día que pasa se descubren atrocidades y avanza la destrucción de los oponentes en un sinsentido absurdo desde cualquier punto de vista.

Un rayo de esperanza de las posibilidades de un alto al fuego fue el hecho de acordar entre las partes beligerantes, Turquía y la Organización de Naciones Unidas ONU, un centro de control para supervisar los buques mercantes para la exportación de los cereales ucranianos y los fertilizantes rusos a través del Mar Negro y diluir la proyección de una hambruna a nivel mundial.

Las economías se tambalean, las relaciones internacionales se deterioran, las alianzas se fortalecen, el comercio se debilita y se complica, el futuro es cada día más incierto.

Pero, la excitación derivada de la guerra incentiva los rencores en Bosnia y Herzegovina, y retorna la conflictividad entre bosnios, serbios y croatas, lo que es igual a musulmanes, ortodoxos y católicos, por lo cual se clasifica como un conflicto étnico, ideológico y religioso. De igual forma, Estados Unidos de Norteamérica mantiene una fricción diplomática económica con Rusia y ahora se suma China Continental al conflicto mundial, teniendo como escusa la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán.

Las amenazas y demostraciones de fuerza entre las potencias están a un paso de iniciar una escalada de la conflictividad que absorbería a todo el mundo, sin excepción alguna.

Las economías se tambalean, las relaciones internacionales se deterioran, las alianzas se fortalecen, el comercio se debilita y se complica, el futuro es cada día más incierto y depende de la voluntad política mundial para lograr detener detrimento de la seguridad y la paz global. A lo anterior se suman las alianzas de las repúblicas “Stan” frente al nuevo convenio entre Rusia, Irán y Turquía.

El fortalecimiento de la OTAN con nuevos miembros como Finlandia, Suecia y la solicitud de ingreso de Ucrania, situación que ve Moscú como una amenaza. Al igual que Lituania, Estonia y Letonia, se ven amenazados por la política de expansión rusa.

En el oriente cercano la intensidad de las provocaciones hacia Israel se intensifica, lo cual podría desembocar en un problema mayor para dicha región. La India y Paquistán continúan en su conflicto por Cachemira y la intervención de China en esa latitud agrava y acelera la conflictividad. Hoy, el istmo centroamericano no está fuera de la dinámica del conflicto debido a la presencia de tropas y pertrechos de guerra rusos en el territorio nicaragüense y de igual forma se encuentran en apresto las tropas norteamericanas en Costa Rica, lo que permite visualizar un entramado de movimientos estratégicos de las superpotencias para no ceder en sus intenciones geopolíticas.

Mientras se mueven las tropas a diferentes y posibles teatros de guerra, las sanciones económicas impuestas por occidente al Kremlin continúan creciendo al igual que el aporte económico por parte de Washington a Ucrania.

La fragilidad de la paz mundial pende de un hilo en este momento, es necesario encausar todos los esfuerzos necesarios para detener la vorágine actual y considerar un compromiso para salvar a la humanidad de una nueva confrontación mundial. El pasado nos da más de dos mil años de guerra y los resultados siempre son repetitivos, no hay nada nuevo en la destrucción y el aniquilamiento del oponente en el campo de batalla, lo que sí es cierto es que cada día las confrontaciones son más violentas y sus estragos son mayores.

“Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz”. Eclesiastés 3:8

https://dca.gob.gt/noticias-guatemala-diario-centro-america/wp-content/uploads/2021/02/Dr.-Jorge-Antonio-Ortega-G.2.jpg
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COLUMNAS

Fodigua y el presidente Giammattei

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Juan Everardo Chuc Xum
[email protected]

Fodigua es el Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco, creado con Acuerdo Gubernativo No.435-94 hace 28 años, su objetivo principal es promover acciones de desarrollo humano integral, investigación sociocultural, infraestructura, fortalecimiento institucional y organizacional, desarrollo de tecnologías de información con pertinencia cultural; acciones que contribuyan al ejercicio pleno de los derechos individuales y colectivos de la población indígena.

Según detractores y críticos de diferentes gobiernos, este mecanismo gubernamental no ha avanzado para el logro de sus objetivos institucionales, y es que transitar en un sistema político desequilibrado históricamente más el concurso del Consejo Directivo Nacional y Dirección Ejecutiva en la toma de decisiones han sido cruciales en la vida útil de este noble fondo.

En el acto inaugural en mención sobresale la voluntad política manifestada por el presidente de Guatemala Dr. Alejandro Giammattei.

El pasado 23 de agosto se inauguró la nueva sede de Fodigua después de 28 años de permanecer en el mismo lugar, este gesto me da la impresión y la esperanza que Fodigua pueda fortalecerse y desarrollarse efectivamente para contribuir en alcanzar el desarrollo nacional como se plantea en el plan K’atun y en la Política General del actual gobierno, en el acto inaugural en mención sobresale la voluntad política manifestada por el presidente de Guatemala
Dr. Alejandro Giammattei, al poner a disposición al Gabinete de Gobierno para hacer trabajo coordinado con Fodigua en función de las comunidades y los pueblos indígenas para que el “índice de desarrollo humano mejore en el interior del país se hace necesario el esfuerzo de todos de querer trabajar unidos y presupuestos del Estado se dirijan a las comunidades más abandonadas de nuestra Guatemala”, subrayó el mandatario.

Casi todos los presidentes de la república han ignorado el quehacer de Fodigua y otras instituciones pro indígenas de gobierno; por lo que este suceso marca la diferencia y ahora es el compromiso y la voluntad de las autoridades de Fodigua en dinamizar su administración para dejar huella de la buena y reencontrase con la naturaleza con que fuera fundada y en memoria de aquellos que lucharon por establecerla misma y para que Guatemala mejore en la atención a su diversidad cultural.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Dios salve a la arquitectura

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Pablo Allard Serrano
Facultad de Arquitectura y Arte

Hace siglos que las monarquías dejaron de ser mecenas de las artes y la cultura, y aquellas que sobreviven evitan tomar posiciones políticas o ideológicas que los comprometan en la esfera pública.

Una llamativa excepción es la declarada afición (bordeando la obsesión) del nuevo rey Carlos III de Inglaterra con la arquitectura. Inspirado en el pensamiento de filósofos tradicionalistas como Roger Scruton y el urbanista León Krier, Carlos III ha sido un gran promotor y defensor de la arquitectura tradicional inglesa, al nivel de protagonizar intensas polémicas con los principales cultores de la vanguardia arquitectónica.

Todo empezó en 1984, cuando lanzó un duro discurso en la cena anual del Royal Institute of British Architects en que fustigó una propuesta para construir un moderno edificio que albergaría las nuevas salas de la National Gallery.

Si bien el proyecto era malo, en un Londres donde florecían movimientos como el High-Tech de manos de Richard Rogers y Norman Foster.

“Lo que proponen hacer es una especie de forúnculo monstruoso en la cara de un amigo muy querido y elegante”, sostuvo Carlos. Si bien el proyecto era malo, en un Londres donde florecían movimientos como el High-Tech de manos de Richard Rogers y Norman Foster, y las primeras especulaciones deconstructivistas de Zaha Hadid y Rem Koolhaas, muchos vieron en sus palabras una amenaza a las prácticas arquitectónicas de avanzada.

La guerra ya estaba declarada, y dos años después, el monarca fundó y financió el Instituto de Arquitectura del Príncipe de Gales, “para enseñar y demostrar en la práctica aquellos principios del diseño y la arquitectura tradicionales, que ponen a las personas y las comunidades en el centro del proceso”, institución que ha cambiado tres veces de nombre y que ha formado a cerca de 8 mil arquitectos y artesanos, pese a una serie de escándalos administrativos.

En paralelo, el monarca ideó lo que sería su principal legado: la ciudad modelo de Pondbury.

Ubicada en las afueras de Dorchester, y emplazada en terrenos de la corona, junto al urbanista Krier comenzaron a trazar un barrio que trataría de recuperar la forma urbana de las ciudades tradicionales y la arquitectura de los lenguajes clásicos británicos.

Para promover y validar su posición, en 1989 publica el libro Una visión de Gran Bretaña: mi mirada personal de la arquitectura, el cual no logra mayor impacto, mientras las obras de Pondbury avanzaron con relativo éxito inmobiliario. Krier era parte del movimiento “nuevo urbanismo” que, en respuesta a la ciudad funcional moderna, desde los 80 promovían la idea de volver a la ciudad tradicional, con preceptos que hoy hacen mucho sentido, como barrios más caminables, con mix de usos, densidades e integración social, pero adhiriendo a una estética del pasado.

Finalmente, Pondbury no pasó a los anales de la arquitectura. Más allá de su posición reaccionaria ante la arquitectura contemporánea, hay que destacar el compromiso y pasión del rey frente al tema, así como la relevancia que le ha dado a las formas de habitar y mediar entre el medioambiente natural y el construido.

Universidad del Desarrollo
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COLUMNAS

Novedades en el frente

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Dr. Jorge Antonio Ortega Gaytán.
[email protected]

Luego de la contraofensiva exitosa del Ejército de Ucrania, se han dado varias novedades en las diferentes áreas de combate de suma importancia para el desenlace de la guerra. La primera de ellas es el cambio de rumbo de las operaciones militares. Los ucranianos les arrebataron la iniciativa a las tropas invasoras, lo cual genera activar nuevos planes de los políticos y militares rusos en el interior de su nación y sus relaciones con el resto del mundo.

El cambio de dinámica en la guerra le da legitimidad al esfuerzo de la comunidad internacional de mantener el apoyo al Estado ucraniano en la defensa de su integridad, soberanía e independencia de la política de expansión de la Federación Rusa.

El mantenimiento de la contraofensiva requiere de recursos económicos para mantener la logística bélica, la estrategia mediática y una política diplomática que capitalice el esfuerzo militar.

¡Tenemos que parar esto antes de que sea demasiado tarde!

La segunda novedad recae en el intercambio de prisioneros de guerra, un acto que permite establecer negociaciones y acercar a los oponentes en un acto humanitario de beneficio de las tropas en cautiverio de ambos bandos. Es una actividad significativa que en un momento dado puede ser un precedente para mejorar y acelerar próximos intercambios y desacelerar la escalada del conflicto armado, hasta llegar al alto el fuego.

Exigencia de muchos mandatarios en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas realizada en su sede en Nueva York la semana recién pasada.

El Kremlin lanzó una serie de ataques con misiles luego de la operación de decepción ejecutada a la perfección por los soldados ucranianos; uno de ellos impactó a escasos trescientos metros de la central nuclear de la región sureña de Mykolaiv, poniendo en peligro la zona y desatar un invierno nuclear en un amplio perímetro.

El problema del costo elevado de la energía eléctrica para Europa será irrelevante ante las consecuencias de una crisis de esta naturaleza. La explosión produjo un breve corte de electricidad en la planta nuclear al igual que en una unidad de la central hidroeléctrica Oleeksandrivska, que se apagó.

El presidente Volodímir Zelensky señaló en su cuenta de Telegram: “Rusia pone en peligro a todo el mundo. ¡Tenemos que parar esto antes de que sea demasiado tarde!” Mientras sus tropas han cruzado el estratégico río Oskil y se aproximan a la provincia de Lugansk, que el Kremlin daba por tomada desde julio.

La planificación ofensiva va en dirección de recuperar los territorios ocupados por las fuerzas oponentes. Los reveses que sufren las tropas rusas han obligado a su retiro de una gran parte del noreste del país tras la contraofensiva en la región de Járkov, las tropas ucranianas también han recuperado territorio en el sur, pero más lento.

De hecho, desde hace algunos días, los avances ucranianos parecen perder fuerza debido a la preparación del terreno por parte de los rusos en la cuenca del Donbás (este) y las regiones de Jersón y Zaporizhzhia (sur) tras haber anexado en 2014 la península de Crimea.

Independiente de lo anterior, las tropas de Kiev han desocupado más de 8500 kilómetros cuadrados y 388 localidades en la provincia de Járkov, en el este del país, quedando pendiente Yalta, que es de un valor estratégico inmensurable en dicha región.

Una incógnita que hay que resolver para los mandos militares ucranianos luego de su avance relámpago y exitoso, deben decidir si se atrincheran o siguen adelante, una decisión compleja que puede definir el rumbo de la confrontación y acercarnos o alejarnos de las negociaciones, máximo con las amenazas cada vez más tangibles de iniciar un evento fortuito nuclear.

La incertidumbre de la humanidad ante los escenarios probables no deseables y la devastación derivada de la guerra necesita una respuesta contundente de todas naciones, en un esfuerzo por la paz. ¡No hay otra alternativa!

Colaborador DCA
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Gobierno de Guatemala

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