La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comprometieron este martes desde Tokio a llevar su alianza a "una nueva era dorada" a través de una diplomacia más dinámica.
"Me gustaría lograr una nueva era dorada de la alianza entre Japón y Estados Unidos en la que ambos se vuelvan más fuertes y también más prósperos", dijo Takaichi reunida con Trump en el Palacio de invitados de Estado de Akasaka, en su primera cara a cara con el mandatario estadounidense desde su nombramiento hace una semana.
El presidente Trump, quien llegó el lunes a Tokio tras una visita a Malasia, felicitó nuevamente a la japonesa y aseguró que su Administración está "emocionada" por este nuevo capítulo con Tokio.
Japón regala a Trump 250 cerezos por los 250 años de la independencia de EE.UU.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció este martes, durante una reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump, que Japón donará 250 cerezos a la ciudad de Washington con motivo de los festejos del próximo año por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
“Donaremos 250 cerezos a Washington D C. Además, tengo entendido que el 4 de julio del próximo año se lanzarán fuegos artificiales procedentes de Japón, de la prefectura de Akita”, expresó la primera ministra, quien deseó a Estados Unidos una “celebración magnífica”.
Takaichi, aliada ideológica de Trump, hizo este anuncio al inicio de su reunión con el mandatario estadounidense en el Palacio Akasaka, en Tokio, donde el presidente se encuentra como parte de su gira por Asia.
Trump ha señalado que pretende organizar grandes celebraciones el 4 de julio de 2026, fecha en la que se cumplirán 250 años de la independencia de Estados Unidos, e incluso ha manifestado su intención de construir un arco de triunfo en Washington para conmemorar el aniversario.
La capital estadounidense cuenta con miles de cerezos en flor, la mayoría plantados alrededor de la cuenca Tidal del río Potomac, que cada primavera atraen a miles de turistas cuando alcanzan su punto máximo de floración.
La historia de esta tradición se remonta a 1912, cuando el entonces alcalde de Tokio, Yukio Ozaki, regaló 3.000 cerezos a Washington como símbolo de amistad entre Estados Unidos y Japón.











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