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Susan Borrayo nacida para bailar

Empezó a los 4 años, y cada día confirma que este es su camino

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Desde antes de nacer, la danza ya estaba presente en la historia de la ahora bailarina. Su mamá asistía a clases de ballet previo a  su embarazo, así que Susan Borrayo Guerra creció entre estudios, música y disciplina. A sus 24 años, su recorrido confirma una intuición que la ha acompañado siempre, la de haber nacido para bailar, una vocación que ha sostenido entre sacrificios, aprendizajes y una nueva etapa como madre.

¿Cómo empezó su historia con la danza?

Me llamo Susan Borrayo Guerra y tengo 24 años. Siento que nací para esto. Empecé a los 4 años; primero, solo los sábados, y luego formalmente hice la carrera durante nueve años. Siempre sentí que este era mi camino.

¿Recuerda cuándo supo que le gustaba bailar?

Al inicio era más rutina, como tener que ir. Pero cuando bailamos Don Quijote y me escogieron para ser Cupido entendí que realmente me gustaba. Tenía como 12 años.

¿Y su primera vez en el escenario?

Fue a los 8 años, en la obra Niños Azules. Bailaba con mi mejor amiga, éramos como hermanas. Aunque el enamoramiento con el ballet vino después, cuando ya era más consciente.

¿Cómo fue crecer entre el colegio y el ballet?

Muy complicado. Vivía en Villa Canales, salía de mi casa a las 5 de la mañana para ir al colegio, y luego me iba a entrenar. Comía en el bus y regresaba a casa como a las 9 de la noche a hacer tareas. Fue así durante años, pero siempre tuve el apoyo de mi mamá.

¿Cuál ha sido su mayor reto en el ballet?

Ha sido algo interno, quitarme miedos, inseguridades y aprender a creer en mí misma. Nunca me faltó apoyo, más bien las barreras me las ponía yo.

¿Hoy también es mamá, cómo ha cambiado su relación con la danza?

Mi hija tiene 1 año y lo ha cambiado todo. Me enteré de mi embarazo y casi no dejé de entrenar. Hacía pilates hasta los ocho meses, descansé poco y luego regresé. Después del nacimiento retomé poco a poco. Incluso, me volví más flexible, fue algo
curioso.

¿Recuerda la primera vez que vio un ballet?

Sí, a los 8 años en el Teatro Nacional. Veía a los bailarines y pensaba que quería estar ahí. Siempre soñé con bailar Mirlitones (danza del Cascanueces) y lo logré en 2022. Fue muy
emocionante.

¿Cómo es su rutina?

No sigo una dieta estricta, pero sí tengo disciplina. Me levanto a las 5 de la mañana, hago ejercicios en el parque, dejo a mi hija con mi mamá, entreno y también doy clases en la academia.

¿Quiénes la inspiran?

Gabriela Morales, por su trabajo; mi hermano por su disciplina y mi hija, que me motiva a ser mejor cada día.

¿Cuáles son sus metas?

Siempre he soñado con interpretar Giselle. Me gustaría llegar a ser solista y hacer papeles importantes, seguir creciendo dentro del ballet.

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