La demanda de préstamos de diversas actividades productivas del país no se detiene y los desembolsos mostraron un crecimiento interanual (junio 2023 a junio 2024) del 15.1 por ciento, según cifras oficiales.
El monto total que a junio adeudan las empresas y personas particulares a las entidades bancarias era de 359 mil 907.5 millones, 48 mil 138 millones más que al mismo mes de 2023. Estos recursos se distribuyen en préstamos de consumo, empresariales, productivos y en vivienda.
Alentador indicador
A Paulo de León, presidente de la firma consultora especializada en finanzas Central American Business Intelligence, no le sorprende ese comportamiento, pues aseguró que la cartera crediticia viene creciendo a ese ritmo durante los últimos años, dada la solidez general del escenario macroeconómico de Guatemala. No obstante, estimó que habrá una ligera merma a finales de año, pero el resultado será siempre positivo.
Aunque contrasta con un reajuste a la baja del aumento del producto interno bruto de 3.5 a 3.2 recién formulado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el especialista dice que debido a que el índice de bancarización (relación personas y bancos) es menor al 50 por ciento, no todo el desempeño de la economía va relacionado con préstamos bancarios.
Admitió que hay correlación PIB versus cartera crediticia, pero no tanto como en otros países. “El crédito no mueve mucho la aguja”, expresó De León.
En términos generales, el presidente de CABI reiteró “que los préstamos no han parado en tres o cuatro años, con un aumento de doble dígito y eso quiere decir que hay confianza que las empresas y personas tendrán cómo pagarlos”.
Además de la confianza, el académico aterriza en las atractivas tasas de interés. Para vivienda, por ejemplo, se pueden conseguir hasta del siete por ciento anual y corporativos, aún más bajas. Incluso, aseguró que hoy es más barato endeudarse en Guatemala que en Estados Unidos.











