Origen: siglo XVII
Escultor: Pedro de Mendoza
Marcha oficial: Dolor, consuelo y alegría, de Karl Von Lattan
La Soledad de la Escuela de Cristo es atribuida a Pedro de Mendoza y se le considera una de las más perfectas de América. Refleja el dolor de María al momento del enterramiento de Jesús. Tiene las manos entrelazadas y la mirada fija en el cuerpo inerte de su hijo recién bajado de la cruz.
Nuestra Señora de la Soledad de la Escuela de Cristo acompaña el Santo Entierro el Viernes Santo y es testiga de la sepultura del Mesías, llevado a cabo en el interior del templo cuando ingresa el cortejo procesional.
También es procesionada el Sábado Santo o Sábado de Gloria, en el cortejo de la Soledad.
La escultura es considerada una de las representaciones más fieles de la Virgen María. Por su exquisitez artística es una digna representante del arte barroco guatemalteco.
A diferencia de otras imágenes de la Soledad, no utiliza corona imperial, sino un resplandor con 12 estrellas, como la mayoría de Dolorosas.
Un dato curioso relacionado con esta representación mariana es que una niña lleva el nombre de Soledad porque, según sus padres, María Santísima de la Soledad intercedió para que naciera luego de un embarazo riesgoso.












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