Priscila Rojas de Castro es la dueña de Sherif, uno de los perros más hiperactivos e inteligentes, no apto para espacios pequeños. Crecí con mascotas y a lo largo de 65 años siempre nos han acompañado; desde perros, gatos, iguanas, conejos, gallinas, loros y hasta ratones blancos. Cuando formé familia iniciamos con uno, y desde entonces han marcado nuestros corazones.
¿Cómo llegó a la familia y por qué tiene ese nombre?
En mi cumpleaños, una amiga insistió en regalarme un cachorro de 2 meses, hoy tiene 4 años y me cautivó sin saber qué raza era. Es un pastor belga malinois; se me paralizó el corazón saber sobre la energía que tienen y cómo la demandan. Sherif es educado, pues estuvo ocho meses en adiestramiento.

¿Podría describir a su perro en tres palabras y por qué?
Noble, por su compartamiento; siempre está echado a mi lado y obedece a mi llamado, aunque, cuando quiere enojarme, no se deja agarrar. Juguetón: su delirio es un hueso de caucho que no suelta. A las 5:00 horas inicia el ritual de despertar a mi esposo, Héctor, quien sale a caminar en el jardín y todo el tiempo lo hace tirando el hueso y Sherif se lo lleva adonde está. Mis tres nietas juegan con él, es una locura cuando están. Protector: tiene instinto territorial y sobreprotector; se pone en alerta cuando cree hay peligro.
¿Cree que su mascota la entiende?
Él va más adelante que mis pensamientos, sabe cuándo me quedaré en casa todo el día y al momento en que vamos a salir; aquí es donde en un descuido se pone a tratar de jugar con uno para que no lo dejemos solo. Tenemos buena comunicación.
¿Ha cambiado su vida?
Sí. Mis perros saben que los quiero y por su condición de animales hay personas que los tienen por moda. He recibido perros en adopción que no los quieren porque al ser adultos, el encanto ya pasó.
¿Su peor travesura?
Fue haber ido a despertar al Agustín a las 2:30 de la madrugada; él era un bóxer noble nacido en casa, pero ya adulto. No le agradó que un cachorro de 3 meses interrumpiera su descanso y lo despertara, le costó caro. Lo mordió que casi lo mata, pero logramos que el veterinario lo revisara y no pasó a más; solo quedó en un gran susto.











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