Sentir

Cuando alguien dice siento, ¿qué es lo que desea expresar?

Sentir no es lo mismo que razonar, aunque para los humanos no se puede sentir sin reflexionar, ya que en estos subyace necesariamente la razón. De ahí que cuando digo siento algo en mí, es porque me he dado cuenta de ello y lo menciono. Pero darme cuenta no necesariamente constituye una reflexión de tipo racional.

Etimológicamente sentir, proviene del latín sentiré que originalmente significaba oír, pero posteriormente se derivó a la percepción por todos los sentidos.

Es decir, percibir por todos los sentidos. No obstante, sentir también significa estar afecto a una emoción que conlleva un sentimiento, una pasión. En consecuencia, queda claro, que es una afección que hiere el estado de ánimo de los seres humanos a partir de los sentidos, a través de un referente real o ficticio. De ahí que sentir sea un término multívoco, es decir, que puede utilizarse de muchas formas, y en consecuencia, puede dar lugar a equívocos. Se puede sentir frío y efectivamente si bajan las temperaturas el organismo así lo percibe. Pero también, las personas hablan de sentir como una afección, no necesariamente sensible.

“Siento a Dios dentro de mí” dicen algunas personas, y al no poder explicar esa experiencia, estiman que es una inquietud espiritual y, en consecuencia, ajena a lo inteligible. Pero no solo eso, confunden esa afección con otras que, por el contrario, tienen necesariamente que tener un referente tangible, como el sentimiento de amor hacia una persona. No es lo mismo sentir amor por un ser intangible, que sentirlo por alguien que está presente físicamente y tras los estímulos sensoriales y valorativos motiven ese sentimiento.

Aunque los efectos pueden ser similares o su diferencia sea de grado, el origen y vía de acceso son distintos. Diferente es también sentir a Dios que sentir frío, ambas son impresiones subjetivas de origen ideal o material respectivamente. El sentimiento que inquieta a las personas puede ser verificado o no según sea el referente que lo origina.

“Siento que me estás engañando”, en esta oración se toma sentir como un darse cuenta de algo y en consecuencia, constituye una proposición que puede ser falsa o verdadera según las evidencias que se presenten.

Sentirse engañado obedece a estímulos externos de orden sensitivo que causan desconfianza. Lo que en un principio fue una afección meramente sensitiva ahora es también un impulso trascendente que hiere a las personas y les causa gozo, dolor, malestar, inquietud sin que necesariamente pase por algún sentido.

Sentir es entonces cualquier estímulo de naturaleza determinada o indeterminada que causa un cambio en el estado de ánimo de las personas, pudiendo ser de origen físico o metafísico, que no requiere necesariamente de los sentidos para hacerse presente.

Jairo Alarcón