La Semana Santa fue aprovechada por veraneantes en todo el territorio nacional para descansar, viajar junto a la familia, amigos y participar en actividades religiosas, entre otro tipo de acciones.
La época quedó marcada por las procesiones y alfombras en todo el país. La Antigua Guatemala y zona 1 capitalina fueron algunos de los epicentros que más se hicieron notar, como todos los años.

Los elementos de las fuerzas de seguridad también participaron en estas tradiciones.

La Antigua Guatemala fue uno de los puntos de mayor afluencia.

La Ciudad Colonial resaltó con sus alfombras gigantes y andas de varios metros, donde la aglomeración en la mayoría de días fue notoria; en la principal metrópoli el fervor se desbordó, hasta la conclusión con la procesión de Cristo resucitado.
Pero no todo fueron procesiones, ya que algunos disfrutaron del descanso asistiendo a las playas, en especial, de la costa del Pacífico. Otros aprovecharon la naturaleza para nadar en ríos, sin necesidad de viajar tan lejos o disfrutar en un balneario.
Esta época de reflexión permitió que elementos de instituciones como la Policía Nacional Civil (PNC) participaran en diferentes cortejos.




La religiosidad no fue solo en la capital, pues las costumbres se expresan en pueblos como El Tejar, Chimaltenango, que con su tradición de más de 100 años, denominada Acatamientos de ángeles, recibieron a Cristo redentor desde muy temprano.
Mientras eso sucedía, miles de paseantes retornaron a sus lugares de origen, y desde el sábado se notó, por algunos lapsos, el incremento de automotores en las principales vías para retomar la cotidianeidad.














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