La literatura también forma parte de la Semana Santa en Guatemala como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.
Así, brilla la pluma de Pepe Milla, Luis Cardoza y Aragón, Miguel Ángel Asturias, Teresa Fernández Hall de Arévalo… y otros más.
En los versos de Fernández de Arévalo se advierte la palidez del rostro del Yacente del Amor.
Al Cristo del Amor:
Duermes, Señor, el sueño de la muerte, tus ojos son luceros ya velados, tus manos son dos lirios desmayados, es lívido clavel tu boca inerte.
¿Quién no se mueve a compasión al verte si claman compasión tus pies llagados, tus cabellos que en sangre están bañados, tu rostro cuya palidez se advierte?
Es tal la majestad de tu figura, impone tal respeto a tu reposo, que ante ti se anonada la creatura.
Para quien te contempla fervoroso, no eres solo un prodigio de escultura sino de fe y dolor símbolo hermoso.
Autora: Teresa Fernández de Arévalo
El Lunes Santo
Nada mejor que disfrutar de un delicioso trozo literario del gran Miguel Ángel Asturias:
“La llama del Lunes Santo calcina en el incensario múltiple de la vida, los aromas del Domingo de Ramos. De sus brasas agudas y extenuantes como los ojos de Marta queda la ceniza que tiene la congoja removida del sacrificio próximo.
Día con vacío de fiesta y belleza de flor ajada, afligido como una ofrenda inútil, por tus piedras se oye el paso de Marta que fue y vino sin descanso, hasta preparar la cena que Simón daba en su casa: tu viento está penetrado del sosiego caliente de los cabellos de María que secaron la inquietud del pomo de bálsamo que derramó sobre Jesús…”.

En la pluma de Pepe Milla
“La costumbre, la sociedad de antaño, la gente… todo se resume en cuadros o estampas”.
Y acá, una típica estampa de la Semana Santa:
En estos días no ve uno sino disposiciones de marcha. Se encarga la diligencia, se preparan trajes a propósito, se hacen maletas; y empleados, comerciantes, abogados, etc., todos se apresuran a abandonar la capital, la mayor parte sin necesidad y no pocos con la seguridad de que van únicamente a fastidiarse.
Es un zafarrancho general, en que no tomamos parte sino unos pocos poemas que, más apegados que el común de las gentes a nuestros viejos hábitos, hemos hecho propósito de vivir y morir junto a nuestros penates.
La Antigua Guatemala
Luis Cardoza y Aragón también retrata la Semana Santa en Guatemala como las líneas de su mano.
Un extracto refleja su forma de ver las tradiciones antigüeñas:
“En las procesiones, las mujeres toman parte, casi siempre, como acompañantes de la Virgen, que, en medio de San Juan y la Magdalena, sigue al Hijo, camino del Calvario. En la puerta de la iglesia, vestido de cucurucho, tocado con rarísimo casco de cartón y usando unos zapatos desvencijados, me encuentro a Manuel Tuch, peón de nuestras tierras.
Me cuenta que año con año viene de San Pedro las Huertas a Santa Ana, para hacer el trayecto de la procesión. Unas diez horas”.
De un escribiente
Del Diario de un escribiente, de Manuel José Arce, se extraen estas líneas.
“Pasa la procesión sobre las alfombras de aserrín o de flores, entre su nube de incienso apasionado, rodeada de una espesa buganvilia de cucuruchos, al compás de la temblorosa marcialidad musical de graves resonancias y estridentes trompetas.
Asisto a ella sobrecogido, contagiado un poco por la emoción popular.
La imagen del Carpintero que tallaran manos iluminadas me duele entre las nubes de utilería y el resplandor de los silvines nutridos por acumuladores, el centellear barroco de las suntuosas vestiduras bordadas”.











Deja un comentario