Sebastián Toledo
Asociación Nacional de Ciegos de Guatemala
La organización y participación de las personas con discapacidad visual en el movimiento asociativo se inició en el país a mediados del siglo pasado. En 1966 se fundó la Asociación Nacional de Ciegos de Guatemala (ANCG), constituyéndose en la organización de discapacidad con mayor recorrido en la promoción de los derechos de este sector. En agosto próximo, la ANCG cumplirá 60 años de labor, que no solo ponen de manifiesto el compromiso y convicción de las personas con discapacidad visual, sino también su capacidad de gestión y administración, porque dar sostenibilidad a una entidad sin mayores recursos, representa todo un desafío. El 25 de enero la organización llevó a cabo su primera asamblea ordinaria del año, donde se eligió a su órgano directivo número 30, equipo que asume sus cargos el 9 de febrero. Por la visión organizacional, bajo lineamientos de la planificación estratégica 2026-2030 sobre cinco pilares de acción: fortalecimiento organizacional, fomento de liderazgo, comunicación e información, participación social e incidencia política.
En agosto, la Asociación Nacional de Ciegos de Guatemala cumplirá 60 años de labor, que no solo ponen de manifiesto el compromiso y convicción de las personas con discapacidad visual.
Es una planificación que apuntala acciones urgentes como dar visibilidad a los derechos de las personas ciegas y de baja visión, población que representa el 0.5% de la sociedad guatemalteca. Sin embargo, debe advertirse que la organización continuará sola en su lucha, mientras que los entes de Estado y agencias de cooperación no confíen en las organizaciones lideradas por personas con discapacidad. Según acuerdo adoptado en el Tercer Encuentro Mundial de Discapacidad, Alemania-2025, tanto los Estados como las agencias de cooperación deben destinar el 15% de sus recursos para fortalecer a las organizaciones de personas con discapacidad. Por lo que las seis décadas de la ANCG significan un sólido argumento para la asignación de recursos, que permitan el cumplimiento de los objetivos de esta organización. No hacerlo es seguir mostrando indiferencia ante los derechos de más de dos millones de habitantes de Guatemala.











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