María de la Luz García Tojmaría.garcia
@conjuve.gob.gt
Hablar de menstruación sigue siendo un tabú en muchos espacios, incluso en aquellos donde se promueven el bienestar y los derechos. Sin embargo, cada 28 de mayo conmemoramos el Día Internacional de la Salud Menstrual Digna, una fecha que nos invita a visibilizar esta realidad desde un enfoque de derechos humanos, equidad de género y justicia social.
Reconocer la menstruación como un proceso natural y digno es también reconocer que millones de niñas, adolescentes y mujeres en Guatemala enfrentan barreras para acceder a productos de higiene, información adecuada y servicios de salud. Esto limita su participación plena en la vida educativa, laboral y social, afectando directamente su bienestar y sus oportunidades.
En nuestro país, muchas jóvenes no tienen acceso a toallas sanitarias, copas menstruales o agua limpia para gestionar su ciclo de manera segura. Otras carecen de información confiable sobre su cuerpo o enfrentan mitos que generan culpa y discriminación, cuando en realidad la menstruación no es “un asunto privado”, en realidad es una cuestión pública que debe abordarse con claridad, respeto y sin vergüenza.
Todas las personas menstruantes deberían contar con condiciones para gestionar su ciclo.
La salud menstrual digna es un derecho humano. Esto significa que todas las personas menstruantes deberían contar con condiciones para gestionar su ciclo de forma libre, informada y sin miedo. Hablar de menstruación con normalidad también es parte de romper los estigmas y construir una sociedad más justa, donde nadie sea excluido por razones biológicas.
Desde Conjuve creemos que este tema debe visibilizarse en todos los espacios: hogares, escuelas, oficinas y en los espacios públicos. Por ello, impulsamos el proyecto Toallitas Sororas, una iniciativa solidaria que brinda apoyo a mujeres dentro del consejo y promueve una red de cuidado y acompañamiento entre compañeras.
Reconocer la menstruación como parte de la salud integral, y no como un obstáculo, es clave para avanzar hacia la igualdad de género y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los ODS 3: salud y bienestar y ODS 5: igualdad de género.
Datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en el mundo, 800 millones de personas menstrúan, pero 500 millones de ellas no tienen acceso a productos menstruales y a instalaciones adecuadas.
Sumémonos a la conversación; hablar de salud menstrual digna es hablar de derechos, de justicia y de inclusión. Porque todas merecemos vivir en un país donde la dignidad no dependa de si se puede o no comprar una toalla sanitaria.











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