Rusia y Ucrania se comprometieron ayer, después de las negociaciones realizadas por separado con Estados Unidos en Arabia Saudí, a suspender los ataques contra sus infraestructuras energéticas y a asegurar la libre navegación en el mar Negro.
Para la aplicación efectiva de las treguas se plantea una serie de condiciones; las partes implicadas seguirán trabajando en el establecimiento de términos y condiciones.
Moscú ha exigido que, para materializar el cese de acciones militares en el mar Negro, se levanten las sanciones impuestas por EE. UU. y Europa a su sector agrícola.
Destaca la reconexión al Swift del banco agrícola ruso, Rosseljozbank, y de otras entidades financieras similares; el levantamiento de amonestaciones a los suministros de repuestos y equipamiento para la maquinaria agrícola y el desbloqueo del servicio portuario a barcos mercantes que participan en la exportación de alimentos y fertilizantes rusos, explicó el Kremlin en un comunicado.
Además, Moscú destaca la necesidad de levantar las restricciones a las operaciones financieras vinculadas al comercio, a las compañías que producen alimentos y fertilizantes, y también a las aseguradoras que operen en ese sector.
Rusia mantendrá control de Zaporiyia
Rusia no entregará la central nuclear de Zaporiyia, controlada por el Ejército ruso desde marzo de 2022, ni a Ucrania ni a ningún otro país, aseveró el Ministerio de Exteriores ruso en un comentario sobre noticias publicadas en la prensa internacional al respecto.
“El retorno de la central al sector nuclear ruso es un hecho consumado que la comunidad internacional deberá reconocer. La entrega de las instalaciones de la central nuclear de Zaporiyia o del control sobre ella a Ucrania o a cualquier otro país son imposibles”, señaló la diplomacia rusa.











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