Regreso a casa

¿No les pasa muchas veces que tienen la sensación de que no encajan en el tiempo que les ha tocado vivir? A mí me sucede casi a diario. Y, siendo honesto, hay días que realmente detesto el lapso en el que me tocó existir.

Me desespera lo abrumador del día a día. No siempre puedo con lo acelerada que transcurre esta época. Hay momentos en los que necesito hacer una pausa, pero una verdadera. No hablo de volverme un zombi frente a mi teléfono; pensamientos como esos me pasan por la cabeza cuando escucho música de otro período o melodías que suenan a otro tiempo.

Con algunos años de retraso llegué a Leon Bridges, compositor americano originario de Forth Worth, Texas. Pero, como mi abuela solía decirme: “Todo llega en el tiempo del Señor”. Coming Home fue el título de su álbum debut. Son 10 canciones concisas y exquisitamente armadas de toques de soul, góspel y blues. El sonido vintage hace que uno regrese en el tiempo y sienta que ve cantar a Otis Redding en un viejo bar en Nueva Orleans, mientras tarareamos el tema con cada trago de Bourbon que damos.

El material fue producido por Austin Jenkins y Joshua Block, de la banda de indie rock White Denim. Parte del proceso de grabación fue con equipos analógicos, lo cual hizo que las sesiones fueran en vivo y con todo el grupo. Desde el diseño del arte de la portada, hasta la textura del sonido, da la sensación de que el disco es un clásico perdido y redescubierto en un baúl lleno de vinilos de algún viejo músico de R&B.

La primera pista que escuché fue, casualmente, la última canción en el álbum y lleva por título River. Fue un hermoso y simple golpe devastador a mi alma, rematado por un video de esos que hacen que el corazón se sienta como si fuera triturado por una máquina para moler carne. Se convirtió en un disco que puedo escuchar una y otra vez, disfrutarlo y sentir cómo crece dentro de mí.

El material es un bálsamo en épocas en las que parece que todo lo que suena es igual y está hecho para desecharse lo antes posible. Tiempos de Malumas y letras en las que se condensa la estupidez y frivolidad de este momento. Todo se convierte en música carente de sensibilidad.

Aclaro, no soy de los que creen que nuevas generaciones no hagan cosas interesantes. Al contrario, mi punto lo prueba el mismo Leon Bridges con tan solo 29 años. No sé cuántas veces llevo oyendo el disco ya, pero tengo la sensación de que las cosas con la música no son tan desoladoras como pensé.

Para escuchar: River, Better Man, Coming Home, Pull Away y Smooth Sailin.

Álvaro Sánchez