Alejandro Balsells Conde
El 2026 tiene desafíos mayúsculos y el primero responde a la urgente necesidad de construir un verdadero proceso para edificar una integridad institucional en la autoridad electoral. El Tribunal Supremo Electoral es la única institución de la cual se reconoce su rol en los Acuerdos de Paz y sin duda alguna en los últimos 18 años ha registrado un desgaste mayúsculo. No existe un buen proceso electoral sin un padrón electoral confiable y el nuestro tiene lustros de no haberse auditado por entidades externas, el Renap sigue sin comunicación eficiente con el TSE y aún el absurdo trámite del empadronamiento persiste. El daño que la Corte de Constitucionalidad y el sistema judicial en su conjunto le propinaron al régimen electoral es dramático, a pesar que la Constitución dispone que solo la Ley Electoral y de Partidos Políticos puede regular lo concerniente a las organizaciones políticas, al tener esta rango constitucional, los “criterios” político partidistas en contra del Movimiento Semilla causaron un antecedente nefasto en nuestro sistema político.
El daño de la CC y el sistema judicial al régimen electoral es dramático.
La otrora UCN, catalogado por propios y extraños como “partido con ideología narco” que cogobernó con Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, jamás tuvo ningún nivel de sanción y acá establecer como competencia de cualquier juez penal la suspensión de una organización política condiciona la libertad del sufragio en la próxima elección. No entender, o mejor dicho, pretender negar la historia por medio de decisiones jurisdiccionales motivadas por complacencias políticas es una pincelada horrorosa a la construcción de la defensa constitucional en el siglo XXI. No existe libertad y no existe República si no se encuentra garantizada la libre participación política, además de certificar un sistema electoral blindado, pero para ello la integridad del TSE es fundamental. Utilizar normas para impedir participaciones de opositores, en fraude constitucional, como se hizo en las dos últimas elecciones debe ser desechado si queremos paz y vigencia efectiva del derecho.











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