El Real Madrid invertirá hoy su papel en la historia de la Copa de Europa. Por primera vez se posiciona contra la épica para estar en cuartos de final. De ansiar las remontadas más inverosímiles y protagonizarlas, a desear todo lo contrario, contra un Manchester City que necesita un milagro.
Nunca nadie remontó al Real Madrid una ventaja de tres goles en una eliminatoria de la competición en la que siempre vuelve. Da igual el momento por el que transite. Siempre hay espacio para el regreso de la imagen del equipo que domina la historia del torneo.
Sin confianzas, con la prohibición de pensar que nada está sentenciado, con capítulos en la memoria repletos de sufrimiento en el Etihad, donde solamente ganó en una de sus siete visitas (tres derrotas y tres empates) en el último precedente ante el City más endeble de Pep Guardiola, encararán los merengues la vuelta.
A Guardiola no le queda otra que admitir los errores que cometió en la ida y enmendarlos hoy. Nunca ha logrado el técnico de Sampedor una remontada de este estilo en la Champions League, por lo que debe poner a los mejores.
El estado de ánimo en el City es variado. A la confianza en que se puede remontar, sobre todo si se marca en los primeros minutos, se opone el haber perdido este fin de semana la Premier League.
Guardiola se arriesga a perder en un espacio de cuatro días los dos títulos más importantes del curso, una situación que puede empeorar el próximo domingo si caen en la final de la Copa de la Liga contra el Arsenal. La presión para el City es total y muchos ojos estarán puestos en un Erling Haaland, que solo lleva cuatro goles en 2026, dos de ellos de penalti.











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