EFE
Un clásico tiene vida propia. Y a esa se agarró, sin éxito, el Real Madrid, con Xabi Alonso cambiando la idea y el Barcelona como gran favorito, defensa de cinco y un plan de resistencia que echó por tierra Raphinha. Un doblete del brasileño le dio la decimosexta Supercopa de España al Barcelona (3-2).

Consciente del momento que atravesaba su equipo, volvió el Xabi intervencionista. Ese que se vio en el Mundial de Clubes y que se diluyó durante la presente temporada.
Un plan defensivo que recordó al de la época de José Mourinho en los primeros clásicos luego de recibir una goleada (5-0) y el de Carlo Ancelotti en el Etihad ante un todopoderoso Manchester City, que acabó con victoria en los penales del Real Madrid antes de levantar la 15 Liga de Campeones.
Lanzamientos a los que no llegó la final de la Supercopa de España en Yeda (Arabia Saudita) por un Barcelona que, después de golear al Athletic, se vio en dificultades, aunque gran dominador del balón.
Pedri puso la magia en el tanto de Lewandowski y Raphinha volvió a demostrar su gran estado de forma, “con la flechita para arriba”, para ejercer de líder y salir de la península arábiga como MVP.











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