Ana Silvia Monzón
Profesora/Investigadora
[email protected]
Es evidente la crisis que aqueja a la única universidad pública en el país. Un proceso que se inició hace décadas, cuando tras sufrir una represión sin precedentes, que implicó la pérdida de más de 400 universitarios docentes, estudiantes y trabajadores, que fueron detenidos-desaparecidos, asesinados o exiliados, también fue eliminado, en la Constitución de 1985, su rol como rectora de la educación superior y la asignación de múltiples espacios en instituciones estatales.
A la vez que fue capturada por los políticos de turno, la USAC fue sufriendo el deterioro de su papel como espacio para la creación de conocimiento relevante, de posicionamiento crítico y de defensa de los derechos de los grupos sociales excluidos, como lo mandata la ley orgánica que rige su quehacer institucional.
En las elecciones para rector se cuenta con 105 votos que representan una amplia mayoría.
Una de las formas de socavar ese rol histórico, sustentado en el principio de autonomía reconocido en 1945, ha sido cooptar las instancias internas de gobernanza, normalizar el clientelismo académico, acallar las voces disidentes, limitar la organización estudiantil, favorecer el continuismo -mediante acciones fraudulentas- en la conducción de las facultades, escuelas, centros universitarios, la Rectoría y el Consejo Superior Universitario que, además, han estrechado vínculos con sectores económicos y políticos cuyos intereses se centran en el lucro y la concentración de poder, que mantienen a nuestro país en un estado deplorable.
Los varios intentos de reforma universitaria han quedado en buenas intenciones, mientras la decadencia se profundiza, como se observa en las elecciones de Rector 2026 caracterizadas por la ilegalidad e ilegitimidad de su órgano rector que, mediante argucias e incumplimiento de dictámenes, incluso de la Corte de Constitucionalidad, niega el derecho a elegir e irrespeta todo principio democrático.
A pesar de ese panorama sombrío, las elecciones de cuerpos electorales demuestran que no todo está perdido, que la dignidad persiste y resiste. Se cuenta con 105 votos representantes de miles de universitarios/as, una amplia mayoría, que simbolizan la demanda de la comunidad universitaria por la transformación de la USAC.











Deja un comentario