¿Que se vaya la CICIG? (II)

Preciso establecer cómo es posible que la declaración de un colaborador eficaz, estando sometida a reserva, se difunda a través de medios masivos de comunicación social para perpetrar –con semejante difusión– el delito de difamación que quiso perpetrarse.

¿Rompimiento de reserva por parte del colaborador? ¿De las autoridades? ¿De la CICIG? ¿Hurtado o robado el material?

Haya sido como haya sido, el hecho es que para perpetrar el delito de difamación se perpetraron otros delitos que hicieron posible –para difamar– la propagación masiva de lo declarado.

Tampoco podría irse sin evaluar y auditar su manejo –el hecho por la CICIG y sus coadyuvados– no solo de la colaboración eficaz prestada por Juan Carlos Monzón, –colaboración eficaz la suya bastante más conocida que la anterior– sino del propio colaborador, en sus últimas apariciones –de apariencia agotada– y en las que dio la impresión de encontrarse sumamente cansado, física y mentalmente, así como forzado; declaraciones en las que incluso imputó a los diarios el Periódico y Prensa Libre la realización de acciones, que estos categóricamente refutaron y que –en una u otra forma– perjudicaron la credibilidad de todo  lo restante.

Necesaria, imprescindible, a estas alturas, una conferencia de prensa para explicar profusamente esta institución, la de la colaboración eficaz, y el manejo que se ha hecho de la misma, así como de los efectos que ha tenido.

Por otra parte, las libertades de colaboradores eficaces que ha habido han dejado un tanto de sabor a impunidad, así como la marcada impresión de que los colaboradores habrían conservado en su poder buena parte “de los pistos”, extremos que , de no ser ciertos, deben ser desmentidos y explicados.

Mucho por hacer y explicar sobre el uso de instituciones, como la de la prueba anticipada y el limitado uso –cara a resultados– tendiente a cero de las instituciones de las entregas vigiladas y de los agentes encubiertos, así como sobre el uso que se haya hecho de los criterios de oportunidad, de la suspensión provisional de la persecución penal y de la conversión, por ejemplo.

Mucho lo que se debe evaluar y compartir, tanto sobre los resultados obtenidos como sobre los obstáculos para que puedan alcanzarse.

¿Que se vaya la CICIG? En absoluto; Tiene, frente a sí, uno de los retos más importantes de la misión puesta en sus manos, coadyuvar –como debe hacerlo– guiar, y enseñar para que se realice la investigación y la persecución penal que conduzcan al castigo de los asesinos de Mateo Chamán Paau, Luis Marroquín, José Cal Xol y, al parecer, de otros cuatros dirigentes campesinos que también habrían sido asesinados, así como a la desarticulación de grupos o aparatos clandestinos que estuviesen involucrados en estos, si fuere el caso (y pareciera serlo ) investigación profunda para establecer el involucramiento, o no, de agentes del Estado y la capacidad de estos grupos de generar impunidad y ¿por qué no? de establecer el involucramiento –o no– del Estado, puesto que tan grave es la impunidad de Estado como atribuir al Estado, responsabilidades que no tiene.

Si no hay involucramiento suyo debe establecerse y declararse.

Ninguna hipótesis, principio de toda buena investigación puede originalmente descartarse, ni siquiera asuntos personales –sería demasiada coincidencia, que conste– o involucramiento de sus propias organizaciones (complicaciones internas)

Nos encontramos, en el caso de estos crímenes, ante la razón de ser misma de la Comisión que establecimos.

Citamos los nombres de tres de los seres humanos asesinados, ya no del cuarto, y si estos crímenes se siguen tolerando –si fracasa la Comisión en su mandato– si se produce impunidad en estos (se está ya produciendo) olvidaremos los nombres –ya nos pasó en el pasado –y perderemos la cuenta.

El primer asesinato no perseguido y castigado dejó abiertas las puertas de par en par –ya nos pasó en el pasado, lo reitero, y debemos recordarlo– para todos los asesinatos sucesivos. La primera vida irrespetada, las puertas del irrespeto de todas las restantes.

Quien justifica un crimen, los justifica todos, y quien no persigue todos, ninguno persigue.

¿Qué se vaya la CICIG? En absoluto –habrá de irse en su momento– toda Comisión es temporal, pero hoy, lo que debe hacer es afanarse por alcanzar los resultados no alcanzados y cumplir con las funciones que puede y debe cumplir.

¿En contra suya criticarla y señalarle peligros y caminos? ¡Por favor! En contra suya, los farsantes, falsos amigos que persiguen fines que no le corresponden –dedos acusadores y trajes de primera comunión de por medio– tan corruptos o más corruptos que los otros.

Acisclo Valladares Molina