Alejandro Balsells Conde
El derecho existe para garantizar la paz social, en países como el nuestro con pasados violentos y autoritarios es confuso porque también la ley, la cual es un instrumento para garantía de la armonía, a la vez es una expresión de poder y por ello se ha utilizado para reprimir, explotar y desorientar, ejemplos abundan por manojo.
Guatemala desde 1985 empezó un período histórico único, jamás en nuestra historia se habían registrado 12 presidentes bajo el mismo régimen constitucional. Este año ajustaremos 30 años de promulgación de nuestra constitución y sin duda alguna es inédito.
Si bien, jamás en nuestra historia, habían existido 12 presidentes bajo el mandato de una sola constitución, también es cierto cómo existen claras fuerzas para irrumpir en la burla constitucional, incluso ahora desde tribunas institucionales, lo cual es grave, porque el seudo constitucionalismo pretendió instaurarse y debemos entender la amenaza como latente.
La historia de un país es fundamental para entender sus instituciones.
El marco constitucional limita el poder y garantiza libertades, pero debemos estar atentos a los constantes intentos desestabilizadores al régimen constitucional y el acecho es más peligroso, porque ahora, los golpistas utilizan tribunas institucionales al ser parte de una cooptación autoritaria y ligada a la gran corrupción.
La historia de un país es fundamental para entender sus instituciones, solo por medio de ella podemos medir los alcances en el resguardo efectivo de los derechos, es innegable la amplitud del ejercicio de las libertades a partir de la promulgación de nuestra constitución el 31 de mayo de 1985, pero también son irrefutables los intentos por desvirtuar el marco jurídico y tratar de instaurar en el país un seudo constitucionalismo que casi tuvo éxito en 2023.
Los marcos constitucionales son frágiles, la historia lo demuestra, de acá es cómo sin importar la ideología de gobierno, las reglas de juego deben ser respetadas por unos y otros, de lo contrario se condenan a generaciones a la pobreza y la exclusión, por eso no podemos perder el norte.











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