“Ahora tenemos el control. Se acabó El Infiernito. Las cárceles ya no serán del crimen”, fueron algunas de las frases del presidente Bernardo Arévalo, quien ayer recibió de parte del Ministerio de Gobernación (Mingob) el Centro de Detención de Máxima Seguridad para Hombres Renovación I, en Escuintla.
Con la remodelación total de la mencionada prisión, que empezó hace cuatro meses y una semana, se inicia una nueva época en el
Sistema Penitenciario (SP), según el mandatario. “El pueblo de Guatemala demanda seguridad, por lo que es indispensable contar con cárceles funcionales y efectivas”, recalcó el jefe de Estado.
Arévalo aseguró que el Gobierno que dirige junto a la vicemandataria Karin Herrera tiene muy claro que puede combatir la delincuencia, “y lo estamos haciendo con la firme seguridad de que se haga cumplir la Ley para quienes entren en conflicto con la justicia”.
260 reos de alta peligrosidad serán trasladados al penal.
Ya no hay privilegios
Recordó que presidios como El Infiernito era un espacio donde la extorsión y el tráfico de drogas, entre otros delitos, encontraban un refugio permanente. “Era un cuartel general, desde donde los encarcelados podían perpetuar su negocio, irónicamente, mientras cumplían su condena”, añadió.
El dignatario agregó que en el antiguo recinto, los reos disfrutaban de privilegios y lujos, mientras que otros soportaban condiciones de vida precarias. Sin embargo, “todo eso se acabó, y hoy Renovación I opera bajo un régimen uniforme, eliminando beneficios y ajustando el trato a los internos, según sus delitos y no su influencia”.
Arévalo enumeró varios avances tecnológicos con los que cuenta el nuevo penal; entre ellos dispositivos de rayos X para interceptar el ingreso de armas o sustancias ilícitas. Las tienen salas de videoconferencias, para procedimientos judiciales, lo que evitará, al máximo, los traslados a juzgados, indicó.
Prevención del delito
“Hoy entregamos una infraestructura remozada y protocolos que permitan al Estado mantener el control y evitar de esta manera que se coordinen ilícitos desde el interior de la prisión”, destacó el titular del Mingob, Francisco Jiménez.
El funcionario explicó que los trabajos son el resultado de un rediseño y reconstrucción, que limita la comunicación de los reos con el exterior. Las labores incluyeron la edificación de cuatro sectores, uno de aislamiento.
El ministro informó que la inversión fue de 3 millones 175 mil quetzales en infraestructura y 1 millón 355 mil en mobiliario y equipo.
Jiménez agregó que fue entregado al presidente el protocolo que se pondrá en marcha en dicho penitenciario, con medidas restrictivas que no se habían dado antes, elaboradas de acuerdo con estándares internacionales, particularmente, la norma denominada Nelson Mandela, respetan los derechos humanos, pero son sumamente restrictivas para que los privados de libertad no puedan delinquir afuera.
Este modelo será replicado ya sea en penales existentes o con la construcción de nuevos, afirmaron las autoridades. “Esto será extendido en los próximos tres años a todo el Sistema Penitenciario”, aseguró el mandatario.
120 guardias estarán a cargo de los reclusos.
¿Cómo era El Infiernito?
La referida prisión fue sometida a un proceso de remodelación, luego de detectarse una serie de irregularidades, incluída la existencia de un zoológico en el interior, la separación no equitativa de las áreas para los reos, algunos de los cuales tenían departamentos de lujo, mientras otros estaban hacinados.
También, había una serie de caletas que permitía a los privados de libertad guardar objetos de tenencia ilícita y se detectó un sistema que les daba acceso a internet a través de la instalación de fibra óptica.












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