Unos 5 mil manifestantes favorables al régimen iraní se congregaron ayer en el centro de Londres para celebrar la tradicional marcha anual del día de Al-Quds en plena escalada bélica en Oriente Medio, estática tras la prohibición del Gobierno británico y con gran presencia policial.
A orillas del río Támesis, en el Albert Embankment, los asistentes a la marcha organizada por la Comisión Islámica de Derechos Humanos (IHRC, en inglés) portaron pancartas con la cara del fallecido ayatolá iraní Alí Jameneí, y de su hijo y nuevo líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jameneí, junto a la frase: “Elige el lado bueno de la historia”.
Al otro lado del río, y divididas por un enorme cordón policial, tuvo lugar al mismo tiempo la contraprotesta organizada por el grupo proisraelí Stop The Hate, de apenas un centenar de personas, con carteles como “Hamás terrorista” junto a banderas de Israel, Estados Unidos o las imperiales de Irán, con el león en el centro.
La Policía Metropolitana de Londres (Met Police) cerró el tráfico para evitar el choque de ambas concentraciones.











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