PONIENDO LOS OJOS EN BLANCO

Trasladar a los personajes de los cómics al cine o a la televisión puede ser problemático, pues hay muchos rasgos que funcionan magníficamente en las historietas, pero no en la realidad. Uno de esos detalles son los ojos en blanco.

En los cómics, personajes como Batman, Wolverine, Linterna Verde y la Mujer Araña son frecuentemente presentados con los ojos en blanco. No es que los protagonistas expresen su fastidio de forma permanente, se les muestra de esta manera como una decisión estilística muy popular entre los dibujantes.

Este detalle ha sido ligeramente controversial en los cómics. Hay escritores y artistas que lo ignoran completamente, mientras que otros deciden incorporarlo a las historias, proponiendo que los ojos en blanco son consecuencia del uso de lentes especiales que forman parte de los uniformes de los personajes y que contribuyen así a preservar su identidad secreta.

El origen de esta moda se remonta a la época dorada de los cómics, cuando en 1936 el dibujante norteamericano Lee Falk creó a su famoso personaje El Fantasma (The Phantom) y se inspiró en las esculturas griegas de la antigüedad. Al artista le llamó poderosamente la atención que los globos oculares de las figuras estuvieran desprovistas de pupilas, por lo que integró ese aspecto al diseño de su héroe, pues consideraba que le confería una apariencia sobrehumana.

El concepto tiene mucha solidez desde el punto de vista psicológico, ya que el contacto visual es una de las formas más importantes de comunicación. Al ocultar las pupilas de una persona se encubre buena parte del lenguaje corporal de un rostro, lo que dificulta leer sus intenciones y le otorga un aire de misterio.

Curiosamente, el aspecto que tanto llamó la atención a Falk es consecuencia de una percepción errónea, porque las esculturas griegas sí tenían pupilas originalmente. Cuando pensamos en talla de la Antigua Grecia, probablemente las primeras imágenes que nos vengan a la mente sean estatuas de mármol blanco impoluto, como la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia. Durante mucho tiempo se creyó que esa cultura prefería dejar el mármol sin recubrir, pero recientemente se descubrió que los helénicos gustaban de pintar sus imágenes y sus edificios con vivos colores. Lo que sucedió es que después de siglos a la intemperie estas obras perdieron toda pigmentación y allanaron el camino para que un artista de cómics se inspirara y definiera la apariencia de los superhéroes.

Alejandro Alonzo