Comunícate con nosotros al 1590

OPINIÓN CULTURA

PONIENDO LOS OJOS EN BLANCO

Publicado

-

Trasladar a los personajes de los cómics al cine o a la televisión puede ser problemático, pues hay muchos rasgos que funcionan magníficamente en las historietas, pero no en la realidad. Uno de esos detalles son los ojos en blanco.

En los cómics, personajes como Batman, Wolverine, Linterna Verde y la Mujer Araña son frecuentemente presentados con los ojos en blanco. No es que los protagonistas expresen su fastidio de forma permanente, se les muestra de esta manera como una decisión estilística muy popular entre los dibujantes.

Este detalle ha sido ligeramente controversial en los cómics. Hay escritores y artistas que lo ignoran completamente, mientras que otros deciden incorporarlo a las historias, proponiendo que los ojos en blanco son consecuencia del uso de lentes especiales que forman parte de los uniformes de los personajes y que contribuyen así a preservar su identidad secreta.

El origen de esta moda se remonta a la época dorada de los cómics, cuando en 1936 el dibujante norteamericano Lee Falk creó a su famoso personaje El Fantasma (The Phantom) y se inspiró en las esculturas griegas de la antigüedad. Al artista le llamó poderosamente la atención que los globos oculares de las figuras estuvieran desprovistas de pupilas, por lo que integró ese aspecto al diseño de su héroe, pues consideraba que le confería una apariencia sobrehumana.

El concepto tiene mucha solidez desde el punto de vista psicológico, ya que el contacto visual es una de las formas más importantes de comunicación. Al ocultar las pupilas de una persona se encubre buena parte del lenguaje corporal de un rostro, lo que dificulta leer sus intenciones y le otorga un aire de misterio.

Curiosamente, el aspecto que tanto llamó la atención a Falk es consecuencia de una percepción errónea, porque las esculturas griegas sí tenían pupilas originalmente. Cuando pensamos en talla de la Antigua Grecia, probablemente las primeras imágenes que nos vengan a la mente sean estatuas de mármol blanco impoluto, como la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia. Durante mucho tiempo se creyó que esa cultura prefería dejar el mármol sin recubrir, pero recientemente se descubrió que los helénicos gustaban de pintar sus imágenes y sus edificios con vivos colores. Lo que sucedió es que después de siglos a la intemperie estas obras perdieron toda pigmentación y allanaron el camino para que un artista de cómics se inspirara y definiera la apariencia de los superhéroes.

Alejandro Alonzo
Seguir leyendo

ARTES

NIN: a los 30 años de la máquina del odio

Publicado

-

En 1989, Trent Reznor era un pianista que tocaba en grupos new wave del underground sombrío de Cleveland, Ohio, una de las ciudades que estaban al borde del colapso económico con índices de pobreza altos e inviernos interminables. 

La leyenda urbana era que Reznor trabajaba de conserje en un estudio y que su tiempo libre, las madrugadas, lo empleaba para grabar un demo. Sabía tocar casi todos los instrumentos, o al menos los que había en el estudio. Fue allí donde conoció a John Malm Jr, un productor musical que lo ayudó a grabarlo y que con el tiempo se convirtió en su mánager. 

El demo le ganó un contrato con la disquera independiente TVT Records, y Reznor grabó Pretty Hate Machine solo. Luego de todos los procesos de masterización, el álbum salió al mercado el 20 de octubre de 1989.

Este fue el segundo disco que escuché de Reznor. Me encantó el nombre de la banda de rock industrial: Nine Inch Nails (NIN) alude a los clavos de nueve pulgadas usados en la crucifixión. El dolor y la flagelación combinados con el ritmo de sintetizadores y guitarras de sonidos saturados es tal que casi se puede respirar el metal de la sangre. Reznor quería transmitir esa sensación de tormento, desesperación y eterna agonía.

Pretty Hate Machine es un manual de pecados capitales adaptados a sociedades cancerígenas y usureras. Reznor abarcó todo: la manipulación de la religión, la lujuria, el culto al dinero, la avaricia, la mentira y el desamor, y lo envolvió en un halo religioso casi maldito. 

El tema Head Like a Hole es el más reconocido del disco. Es sobre la desilusión, el dios dinero que todo lo compra y una cabeza hueca que todo destruye. Reznor se rebela en el coro: “Head like hole, black as your soul / I’d rather die than give you control.” Y después sentencia “Bow down before the one you serve / You’re going to get what you deserve”. Es casi una profecía. 

Terrible Lie es un reclamo feroz a Dios por crear un mundo tan triste y desolador, pero también a la religión por manipular y fomentar la hipocresía. Hay una dualidad entre la traición y una súplica por creer en Dios. Down in it es una crónica acerca de madurar y convertirse en un adulto decadente. “I used to be so big and strong / I used to know my right from wrong / I used to never be afraid / I used to be somebody.”

En Sanctified hay una atmósfera de condena y castigo, como ser devorado por el desamor en un tormento de mil años. Something I Can Never Have es impactante, con un pulsante ciclo de piano y lírica traumática. Solo puede ser feliz en los brazos de alguien y sin ella su camino es morir. 

Kind I Want To, Sin y That’s What I Get son canciones que reescriben el desliz de la lujuria y se rinden al placer sexual y las consecuencias de su exceso. The Only Time es vivir en el placer del pecado y Ringfinger es una figura invisible a la que nos esclavizamos. Musicalmente no ofrecen mucho y Reznor ha dicho que son temas para el olvido.

Pretty Hate Machine ha envejecido a pesar de que sus primeras cinco canciones se mantienen saludables. Es un disco para enamorarte de NIN, por su mensaje utópico, idealista y juvenil. El desamor en estado crudo y una vulnerabilidad temeraria es lo que embelesa. Reznor encanta por su lírica franca, iracunda y desmedida. Este fue el comienzo.

Allan Martínez
Seguir leyendo

ARTES

UN CAPITÁN LOBO AMERICANO

Publicado

-

Cuando un personaje es publicado en múltiples cómics mensuales, por no menos de medio siglo, se tiende a jugar con algunas ideas ligeramente disparatadas. Es así como el Capitán América terminó convertido en hombre lobo. Estos seres son muy populares en el universo Marvel. En algunos casos, son mutantes, como Wolfsbane y Feral; y en otros son personas transformadas en hombres lobo por artefactos conocidos como Moongems. Aunque el Capitán América es, sin duda, el más famoso de todos los licántropos de los cómics.

La historia de Capwolf, como se le llamó a ese arco narrativo, empieza específicamente en las páginas de Captain America #402 (1992). En los bosques de Massachusetts, Wolverine encuentra el cuerpo de un sujeto, que, parece, fue asesinado por un hombre lobo. Al mismo tiempo, Steve Rogers (Capitán América) sale en busca de John Jameson. Su amigo desaparecido ha sido licántropo en el pasado, y teme que haya vuelto a las andadas.

El Capitán se entera de que, por alguna razón, los hombres lobo están convergiendo en la ciudad de Starksboro, Massachusetts. Cuando llega, descubre que todos los habitantes se convirtieron en licántropos gracias a un suero creado por la malvada Nightshade. El jefe de Nightshade, Dredmund el Druida, se apoderó de la ciudad y, peor aún, tiene a Wolverine bajo control hipnótico. Rogers es capturado y Nightshade le inyecta la solución, transformándolo en hombre lobo.

Ya sea por un gran autocontrol mental o bien por su extraordinaria fisionomía, Capwolf es capaz de resistir los efectos completos del suero, y si bien es convertido en licántropo, mantiene su mente intacta. Capwolf logra escapar y es perseguido por Wolverine. Capwolf  lo vence, pero es capturado nuevamente y colocado junto a otros hombres lobo.

Dredmund usa una Moongem para convertirse en un mega hombre lobo llamado Starwolf. El héroe Cable llega al pueblo, buscando a una compañera de su equipo, y termina envuelto en el conflicto. Mientras tanto, un licántropo logra colarse en el laboratorio de Nightshade y le inyecta su propio suero, convirtiéndola en un hombre lobo. Esto obliga a la villana a trabajar en un antídoto para contrarrestar su propia creación.

Finalmente, los héroes se enfrentan a Starwolf y logran revertirlo a su forma humana, y la gente de Starksboro recibe el revulsivo que Nightshade creó. ¿Y el lobo que la obligó a hacer un antídoto? Pues era nada menos que John Jameson. Finalmente, el Capitán también es regresado a su forma humana, cerrando así uno de los arcos narrativos más extraños y memorables de su trayectoria.

Alejandro Alonzo
Seguir leyendo

ARTES

Joker: la risa del dolor y la locura

Publicado

-

Es difícil encontrar algo nuevo que decir después de lo que la mayoría de fanáticos, críticos y conspiradores ha dicho del Joker. Las expectativas de esta cinta fueron sobrepasadas por mucho. 

Todo parte del enfoque emocional expuesto en la vida marginal de Arthur Fleck, pues la conexión con el espectador es inmediata. Es decir, Fleck es alguien que quiere hacer una diferencia en la vida y honrar las palabras de tu madre: “Siempre sonríe y haz sonreír a los demás”.

Una de tantas máximas sobre la vida es que ya está perdida y que lo único que vale la pena son las pequeñas victorias a la rutina. Cosas simples como tener una cita, contemplar la sonrisa de plenitud de alguien que te admira, hacer la diferencia, tus 15 minutos de fama. Sin embargo, la vida pega más duro, y todas esas aspiraciones son efímeras e insustanciales.

Si a esto le añadimos pobreza, miseria, desempleo, abandono del sistema y una dosis de locura reflejada en una risa enferma, la cosa no pinta bien. Fleck tiene una carcajada asmática y dolorosa que lo condena a la vergüenza y aislamiento ante la incomprensión. El contexto de Arthur es sombrío, alimentado por una Ciudad Gótica de concreto asfixiante y que se ahoga en basura, mientras la clase privilegiada vive segura en su nube. 

Fleck, entonces, es presentado como el inmaculado en asunción hacia unas escaleras sin rumbo y preso de sus circunstancias. Vestido de payaso, en el tren tiene un ataque de risa, y cuando tres jóvenes lo atacan decide defenderse de ellos y de la vida. Ese hecho da origen al Joker. Su aparición es un baile macabro, catártico y casi angelical. Aquel acontecimiento inspira a muchos a iniciar una revolución frente a la clase poderosa.

La mente de Fleck, que es donde ocurre Joker, bien podría ser la de cualquier persona. Mas, su testimonio no es una fuente verídica de hechos, ya que la narrativa de la historia va de alucinación en alucinación y nos trastorna.

Joker reproduce ecos de otras cintas de los años 70 y 80. El ritmo narrativo que posee es otro reflejo de aquel cine de autor. El personaje está encerrado en un loop a lo Travis Bickle, de Taxi Driver, y es este círculo el que hace que el filme sea agonizante.

Sin duda, es la película del año. Salimos del cine en un estado catatónico y afectados por el testimonio de vida del Joker. Incluso, al final de la última escena, se podrían inventar teorías analgésicas para alivianar la carga. Es esa ambivalencia la que juega con nuestra empatía por Arthur Fleck. ¿Fue verdad lo que vimos, o el Joker nos manipuló? ¿Acaso no es eso lo que buscaba? “Cabalgar hacia la risa perfecta” o “ver arder el mundo”. De cualquier manera, este Joker, con todo y su accidental origen, es magistral.

Allan Martínez
Seguir leyendo

Gobierno de Guatemala

Enlaces Importantes

Directorio

  • Director General: Pavel Arellano Arellano
  • Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo
  • Nacionales: Jose Pelico y Elder Interiano
  • Artes: Priscilla León López
  • Deportes: Max Pérez
  • Web y redes sociales: Ronald Mendoza
  • Revista Viernes: Otoniel Martínez
  • Fotografía: Luis Echeverría
  • Diseño: Héctor Estrada

más temas

©2018 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.