¡Paridad ya!

En el mundo, lamenta-blemente las mujeres no han disfrutado del debido respeto ni del sitial que les corresponde en la sociedad.

Nuestro país, desafortunadamente no se escapa, pues nuestra historia refleja sistemas autoritarios y excluyentes, en los que han prevalecido la cultura patriarcal y el machismo.

Hoy, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) vale la pena recordar algunas fechas importantes y escribir en torno al status de las cuestiones de género en Guatemala.

No fue sino hasta 1945 cuando se nos otorgó el derecho a votar, pero limitado a las mujeres alfabetas. Veinte años más tarde, en 1965, se logró el sufragio universal para todas las féminas del país.

Después de ese importante hito, tras otros 20 años, en 1985, con la democratización del país, se logró incluir en la Constitución Política de la República, un marco legal en el que se mencionaba a la mujer por primera vez en la historia del país. (Artículo. 4: “En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos” … “El hombre y la mujer tienen iguales oportunidades y responsabilidades”).

Luego, con la firma de los Acuerdos de Paz (1996), no solo se puso fin al conflicto armado interno de 36 años, sino que inició una nueva etapa en la historia nacional: los acuerdos incluyeron compromisos orientados fundamentalmente a establecer el Estado de derecho en Guatemala y se brindaba la oportunidad para que los ciudadanos (incluidas las mujeres), participaran en los temas propios de nuestra nación, para superar las grandes desigualdades e inequidades políticas, sociales, económicas y culturales que prevalecieron y que afectaron especialmente a los pueblos indígenas y, por supuesto, a las mujeres.

Hoy en día, la mayor herramienta con que contamos es la ley, por eso debemos conocerla, practicar y ejercer nuestra ciudadanía y derechos plenos, para lograr los cambios que necesitamos.

Cuando abordamos los temas de equidad de género, el análisis no estaría completo si no se enfoca el terrible fenómeno de la violencia contra la mujer: el acoso, la violencia física y sexual, femicidios, el abuso, la discriminación, etcétera.

La mujer no nació para ser maltratada, irrespetada, pisoteada, denigrada, intimidada y mucho menos esclava.

Este año los Acuerdos de Paz en Guatemala cumplirán 22 años. Son los primeros Acuerdos de Paz en América Latina que tratan la violencia contra la mujer y crea mecanismos al respecto.

Gracias a ellos, hemos avanzado institucionalmente en estos aspectos; no obstante, la paz plena y equidad de género posconflicto, solo se alcanzarán en Guatemala hasta que se logre un real empoderamiento de la mujer.

Sigamos trabajando por un planeta 50-50, en 2030, para poner fin a la brecha: ¡Paridad ya!

Sara Solís