“La gasolina en la actualidad tiene benzeno y otros aditivos que son cancerígenos y esto estamos respirando desde que nacimos en Guatemala, porque ese es el producto que importamos”, señaló Carlos Roberto Paredes, ingeniero mecánico industrial.
El experto, entrevistado por la Agencia Guatemalteca de Noticias, explicó que el país no va a obligar a usar solo etanol (100 %) en lugar de los combustibles, sino que será una mezcla de 10 %, por lo que “todos los vehículos van a funcionar muy bien con combustible E10”.
Destacó que la calidad del derivado del petróleo se mide en especial por el nivel de octanaje, y lo que la industria hace es comprar una gasolina base, y para llegar al valor a fin de hacerla regular o súper, le agregan diversos aditivos, y otros más, con el objeto hacer limpieza en los sistemas de carburación e inyectores.
“Cuando se usa la mezcla con 10 % de alcohol carburante, esos químicos se van, y los gases que emiten los vehículos son mucho menos nocivos que los actuales”, enfatizó.
“La calidad que vamos a tener de combustibles en nuestros automotores no va a ser similar a la que tenemos ahora; va a ser superior”, añadió.
Efecto mínimo
De acuerdo con Paredes, usar E10 hará que la potencia del ve-hículo sea mayor, aunque tendrá menor rendimiento, cuyo promedio global es entre 3 y 4 %. Es decir, “que si un carro hacía 32 kilómetros por galón, ahora va a hacer 31, y usted pasándose dos horas en el tráfico, no va a sentir la diferencia”. En cuanto al efecto ambiental, “los estudios han demostrado que en ciudades grandes como México, Los Ángeles y Tokio ha habido una disminución de 3 a 5 % en la concentración de esos gases, lo cual representa miles de hospitalizaciones, de enfermedades respiratorias, de ataques de asma infantiles que ya no suceden”, resaltó el profesional.
Aunque todavía sea un porcentaje muy bajo, es representativo en la salud, pues se respirará un mejor aire, detalló.
Impacto económico
La experiencia global es que, al utilizar E10, los precios bajan, según cada nación. “Nuestra dificultad en Guatemala es que el precio no lo fija el Gobierno, sino que es determinado por los importadores. Entonces, si todos los actores involucrados hacen las cosas bien, el costo también va a bajar”, indicó.
“Hay más de 50 naciones que ahora usan gasolina E10, y ninguna ha tenido problemas, no ha reportado daños a motores. Nuestras autoridades, e incluso los importadores de combustible, tienen un bagaje de experiencia en estos territorios que podemos aprovechar”, expresó el experto.
Paredes se refirió al hecho de que esta medida sea obligatoria. “Me dicen que en Estados Unidos hay opción. Yo recién vengo de allá y visité el estado de Utah y no la hay. Quizás perdida en el monte haya alguna gasolinera que ofrezca los dos combustibles, pero yo no la encontré”.
“Es más, aquí hace varios años se distribuyó un lote completo de E10 sin decir nada, y no hubo ninguna queja, ni una falla. En cambio, ahora lo han agarrado como plataforma política o de publicidad”, subrayó.
Si en el país se volviera opcional la mezcla, implicaría que las estaciones de servicio dupliquen su infraestructura; es decir, un tanque de almacenamiento y una bomba para gasolina regular y otra para súper y otro par igual para el combustible E10. “Esa es una inversión cuantiosa y ¿cree que el gasolinero solo va a invertir y no va a recuperar el dinero? Por supuesto que lo va a sumar al costo”, agregó.
“Entonces, la obligatoriedad es una medida de protección económica al consumidor para que no se incremente el precio del energético y no suba la canasta básica”, dijo.
Paredes comentó que entre las ventajas de la normativa guatemalteca está que se puede importar etanol de cualquier nación, pero además abre la puerta a nuevas destilerías de este tipo de alcohol, que puede obtenerse no solo de la caña de azúcar, sino de cualquier producto agrícola que se fermente, como remolacha, yuca o piña, entre otros.
Perfil
Carlos Roberto Paredes
Ingeniero mecánico industrial
Maestría en Energía
Maestría en Administración de Empresas











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