Otro invierno, mismos problemas

Llegó la época lluviosa y la historia se repite. Los primeros aguaceros se hicieron sentir causando algunas inundaciones, tanto en las principales calles capitalinas como en las del interior de la República, derivado de la acumulación de basura que obstruye los tragantes en áreas periféricas, que no se dan abasto con el aumento de las aguas pluviales. Mientras no haya plena conciencia ciudadana en cuanto a mantener nuestras calles limpias, obedeciendo reglas de no arrojar desechos a los drenajes, los problemas de esa índole continuarán. Quizá la ausencia de una campaña de divulgación sostenida sea parte del absentismo ciudadano. Una campaña que, por ejemplo, estimule a la ciudadanía insensible a ser parte de un, hasta ahora, lejano tren de aseo colectivo, aquí y en otras comunidades del país, pues de no haber convicción ciudadana los trabajos de limpieza y eventos de difusión de poco o nada servirán.

No perdamos de vista que en países en vías de desarrollo, como el nuestro, la basura constituye un serio inconveniente por los malos hábitos de las personas al desecharla informalmente en el campo, y las aguas servidas dirigiéndola hacia los ríos cercanos, originando contaminación ambiental, por un lado, y desborde de torrentes e inundaciones, por el otro. Tampoco puede obviarse que la dispersión de basura contribuye a que los arroyos y ríos crezcan desmedidamente y que el agua no fluya con normalidad por sus cauces, además de convertirse en focos de infección para la propagación de enfermedades diarreicas, respiratorias y cutáneas, las cuales son comunes en esta temporada.

¿Cuándo entenderemos que es necesario cuidar el medioambiente, para que no se produzcan eventualidades que evidencien la escasa cultura de prevención que tenemos, no digamos la fragilidad a la que estamos expuestos ante los desastres naturales que nosotros provocamos y que después lamentamos?

Pareciera que tirar basura fuera cosa del pasado. Sin embargo, es un problema reiterativo, ya que la gente constantemente vierte desperdicios aduciendo que hay quienes se encargan de recogerlos o porque no les interesa proteger los ecosistemas. Si algo tan sencillo como no lanzar basura a las alcantarillas ni a los ríos, ya que es causa de posibles inundaciones de calles y avenidas y del desbordamiento de corrientes que ocasionan derrumbes, daños a la infraestructura, carreteras o puentes, afectando a aldeas, cantones y comunidades circunvecinas, no lo ponen en práctica, entonces qué podemos esperar cuando se producen los siniestros.

Si bien es cierto, parte de las inundaciones se registran por lo arcaico de la red de drenajes de la ciudad; empero, también por no acatar recomendaciones cuando de sortear peligros se trata. Verdaderamente, entristece y encoleriza ver la actitud de mucha gente que no le importa su bienestar, mucho menos el de los demás, pues no hace el esfuerzo de depositar su basura donde corresponde, más bien es promotora de desastres evitables. Guatemalteco, ¿dónde está tu conciencia ciudadana?

Redacción DCA