Otra Caja de Pandora

Hollywood es, literalmente, una gran pantalla que desde hace 106 años encabeza la industria cinematográfica al recrear dramas, comedias y tragedias que han vuelto celebridades a quienes las producen, dirigen, adaptan, escriben, musicalizan y protagonizan.

Desempeñarse como actor o director es un pasaporte para entrar con facilidad en las emociones del público, máxime que un buen porcentaje de este se queda con la imagen del personaje, no de quien lo representa, y como la realidad supera a la ficción, no pocas veces las apariencias engañan.

Así, por ejemplo, Bill Crosby, gracias a su simpatía y discurso en exitosas series televisivas y participación secundaria en películas con el sello del poblado californiano consiguió ser conocido como “El papá de Estados Unidos”.

Más trascendentes por su alta calidad histriónica, los siempre estelares Kevin Spacey, Dustin Hoffman y Ben Affleck son auténticos referentes del séptimo arte, mientras detrás de cámaras y con más poder administrativo están Harvey Weinstein, Brett Ratner y James Toback.

Sin embargo, hoy todos ellos tienen como denominador común señalamientos de acoso y/o abuso sexual supuestamente perpetrados a lo largo de los años, pero que salieron a luz, en 2015 con el primero de los mencionados, y este en el caso del resto.

Las sindicaciones aluden desde insinuaciones y palpar a la víctima, hasta hostigamiento, amenazas y violaciones que colocan en el peor de los cuadros a Crosby, Toback, Spacey y Weinstein, contra quienes se han multiplicado los dedos índices que les apuntan.

No deja de llamar la atención que cuando se supo de Crosby, la reacción ciudadana fue mínima; mas Weinstein y Spacey cayeron en desgracia inmediata a pesar de que uno es un Midas de la producción y el otro atravesaba la mejor etapa de su carrera merced a House of Cards.

Una vez abierta esta “Caja de Pandora”, de la noche a la mañana las fiscalías de distintos estados encaminan pesquisas dada la virtual lluvia de denuncias sobre hechos que eran un secreto a voces. Y como la “meca del cine” suele marcar el ritmo de muchos acontecimientos, en otros espacios han dejado de callar y en noviembre las cadenas NBC y CBS despidieron, por “conducta inapropiada”, a sus presentadores de noticias Matt Lauer y Charlie Rose, respectivamente. En ese sentido, seguramente la ola seguirá creciendo y, ojalá, llegue a los ámbitos académicos, políticos, laborales y demás instancias en las que “los ríos también truenan…”, contexto en el que en Guatemala “las piedras podrían comenzar a flotar”.

Obviamente, el acoso es un aprovechamiento del poder y al llevarse al terreno sexual obliga a una reacción social y legal para castigarlo, lo cual no ha ocurrido en la magnitud necesaria. Veremos si lo que viene del norte se vuelve tendencia.

Héctor Salvatierra