Los muros de la nueva cárcel de máxima seguridad serán el doble de ancho que el de las actuales penitenciarias y se extenderán varios metros por debajo del suelo, lo que impedirá la construcción de túneles que faciliten las fugas, precisó el ministro de la Defensa, Henry Sáenz.
Además, adelantó que el complejo se organizará en niveles estratégicos. Detalló que las celdas albergarán cada una a dos reclusos, estarán en el primer nivel, mientras que el segundo será de uso exclusivo para los guardias.
El ministro recordó que la edificación se ubicará en Izabal y tendrá una extensión aproximada de 100 manzanas (unas 100 canchas de futbol), con capacidad para 2 mil 74 privados de libertad.
“Será el punto de partida para rehacer la red carcelaria y ejecutar un nuevo modelo de control en los presidios”, citó Sáenz.
En cuanto a los pisos, apuntó que la losa llevará un refuerzo muy especial. En el caso de los guardias, el jefe del Ejército refirió que tendrán un cuarto de control con capacidad de monitoreo permanente y visión de 360 grados, a fin de observar lo que ocurre en el penal las 24 horas del día.
Según Sáenz, la vigilancia será potenciada por una “burbuja de seguridad” tecnológica, que integra sensores térmicos, de metal, movimiento y sonido, así como cámaras con visión infrarroja ubicadas en puntos estratégicos del recinto.
Comunicó que los expertos diseñaron el emplazamiento de estos dispositivos para cubrir desde el piso hasta el techo, con el propósito de garantizar el monitoreo humano y tecnológico constante.
“Debido a la naturaleza estratégica y de seguridad del proyecto, los planos, licencias y requisitos administrativos fueron clasificados bajo reserva de alto secreto para evitar se difundan detalles sensibles de la infraestructura”, anotó el responsable de las fuerzas armadas.











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