Unidad de Comunicación y Relaciones Públicas
CONADI, Guatemala.
La última semana de septiembre se conmemora la Semana Internacional de las Personas Sordas, una iniciativa promovida por la Federación Mundial de Sordos (WFD) desde 1958. Este hito marcó el inicio de un movimiento global que reafirma el compromiso con los derechos de las personas sordas, visibilizando su cultura, sus necesidades y, sobre todo, la importancia de la lengua de señas como herramienta fundamental de inclusión social.
Durante esta semana convergen diversas fechas significativas: el 23 de septiembre, Día Internacional de las Lenguas de Señas; el último domingo de septiembre, Día Internacional de las Personas Sordas;y el 30 de septiembre, Día Internacional del Traductor e Intérprete, que constituyen un espacio inclusivo y de respeto.
Defender la lengua de señas es, en esencia, defender la dignidad...
La ausencia de derechos humanos implica la negación de un marco universal que garantice la dignidad de las personas. Sin esta protección, los grupos en situación de vulnerabilidad, como las personas con discapacidad, enfrentarían mayores obstáculos. En este sentido, el derecho a la lengua de señas es esencial: es símbolo de identidad y patrimonio cultural de la comunidad sorda, a la vez que garantiza comunicación plena, desarrollo lingüístico, cognitivo y social.
En Guatemala, la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la aprobación de la Ley que Reconoce y Aprueba la Lengua de Señas de Guatemala (Lensegua) constituyen avances históricos. Ambos marcos normativos promueven igualdad de condiciones y la eliminación de toda forma de discriminación. Con ello, Lensegua se consolida como el idioma oficial de la comunidad sorda en Guatemala, abarcando el acceso a educación, información, servicios y reconocimiento de su valor lingüístico.
En 2025, la Federación Mundial de Sordos impulsa la consigna “No hay derechos humanos, sin derechos en lengua de señas”, un lema que subraya la necesidad de reconocer este idioma como parte de la identidad, la cultura y la libertad de las personas sordas. Defender la lengua de señas es, en esencia, defender la dignidad y los derechos humanos de toda una comunidad.











Deja un comentario