Marco Antonio Sagastume Gemmell
Presidente del Comité de Derechos Humanos de la Federación Interamericana de Abogados (FIA).
Durante la guerra que se libró en Guatemala y que ni siquiera fue reconocida como conflicto armado interno por las partes contendientes, las palabras “no hagas nada, no te metas en nada, la muerte está en el ambiente, si le pasó algo es que estaba metido en algo.” Tenían contenido por el clima de terror propio de la guerra. La muerte se instaló y se creó una cultura de la muerte.
Han pasado tantos años desde que se firmó la paz. Las personas que aún continúan creando climas propios de la guerra son las que se mantienen psicológica y financieramente en esa guerra. Viven en la guerra. No quieren abandonar el proyecto de cultura de la muerte.
Pero mientras que unos han tratado de crear un clima propio de la paz con las palabras “hagamos aunque nos critiquen, ampliemos la democracia con nuestras acciones, hagamos por la vida, que la paz sea una realidad, tengamos una cultura de vida, vivamos la vida no la matemos”, otros luchan por lo contrario y poseen todo un aparato estatal para apoyar el proyecto de muerte que nos pretenden seguir imponiendo.
En ese tránsito nos encontramos, y mientras se creaban las condiciones para la paz, el crimen organizado y el narcotráfico han creado las estructuras organizadas más increíbles en una sociedad democrática.
Tenemos que hacer si queremos vivir en paz, tenemos que hacer para que broten el amor y la vida en Guatemala. Que las elecciones no sean nuestro principal pensamiento, sino las nuevas generaciones.
Las instituciones democráticas se convirtieron en un botín, hay que llegar a ellas y saquearlas mediante la corrupción es la canción de moda, y quien está en contra de la corrupción o la denuncia, es el enemigo. Seguimos en guerra contra lo decente.
Las personas que se encuentran en mayor riesgo son el gremio que integra la comunicación social, periodistas, camarógrafos, locutores, productores, columnistas, todas aquellas que integran la denuncia contra la corrupción.
La institución que lucha a favor de la democracia y la honestidad, como el Ejecutivo, es mal visto por la corrupción.
Las personas que se encuentran en mayor riesgo son el gremio que integra la comunicación social, periodistas, camarógrafos, locutores, productores, columnistas, todas aquellas que integran la denuncia contra la corrupción y son en mi criterio quienes sostienen este sistema democrático o lo que está quedando de él. Protejamos a nuestros comunicadores sociales, a ellas y ellos nos debemos.
Todos los gremios estamos viviendo en un clima de inseguridad, corrupción progresiva, pero adentro de nuestro corazón gremial deseamos un clima de seguridad, trabajo y decencia. Luchemos por eso. Unámonos en un proyecto de vida y amor.
Hagamos por nuestra democracia, hagamos por nuestros y nuestras comunicadoras; empecemos este diálogo fraterno por la vida y el amor, no nos dejemos influenciar por los mensajes de muerte, odio y violencia. Somos humanos, y como humanos nuestro mejor aliado es la racionalidad, y es allí donde se comunica nuestro espíritu con los demás. Es la dialógica indispensable en nuestra cotidianidad.
Detengamos el proyecto cultural de muerte con proyectos de defensa de la vida. Como abogado y notario haré lo que me corresponde como gremio. Guatemala posee más de 30 mil 500 abogados y notarios que estamos apoyando un proyecto de amor y vida para nuestra población e invitamos a otros gremios a caminar juntos por ese proyecto de vida y amor que Guatemala necesita. Apoyemos lo correcto.











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