Un año bastó para cambiar la imagen del Instituto Nacional de Electrificación (INDE). Doce meses después, la dependencia ofrece rostros distintos. Dos caras y dos gestiones y autoridades diferentes. Cada cual recoge la cosecha de lo sembrado. Lo insano y la pureza de su paso por esos despachos que siempre debieron irradiar luz y esperanza.
Estos son los casos. Así son las noticias que genera una misma dependencia. Desde ayer por la mañana, los guatemaltecos conocieron otra serie de allanamientos supuestamente dirigidos a confirmar los señalamientos de corrupción que pesan sobre el anterior presidente del INDE y allegados. Un presunto asaltante del erario. Alguien que pudo enriquecerse a costa de la hacienda pública. De los impuestos. De parte de los aportes ciudadanos que debieron dirigirse a programas y proyectos sociales. Una persona que, según el Ministerio Público (MP), no actuó sola. Tuvo cómplices.
Casi de manera paralela, en el marco de las conferencias de prensa semanales que ofrece el Gobierno, en sus habituales rendiciones de cuentas, el Organismo Ejecutivo comunicaba su decisión de prorrogar el subsidio a la llamada Tarifa Social (apoyo económico para el pago de energía eléctrica). Un aporte que viene desde 1999.
La noticia, usual en los últimos 26 años, tiene ahora diferencias notables. La decencia, para empezar. Pero hay más. Desde el 2024, en el primer año de la administración de Bernardo Arévalo y Karin Herrera, la subvención es más inclusiva. Abarca a más familias y hogares. El aporte cubre a los consumidores de 1 a 88 kilovatios hora mes y agrega a quienes gastan de 89 a 100 kWh.
Los cálculos permiten dimensionar la importancia del auxilio económico. La medida llegará, en 2025, a 2.2 millones de hogares. Más de 11 millones de connacionales. El 62.5 por ciento de los 17 millones 600 mil guatemaltecos. El reto del INDE va más allá: la universalización del servicio de energía eléctrica, promesa incumplida por anteriores administraciones.
Bastó un año para hacer la diferencia. No se necesitó más tiempo. Hoy, el referido instituto cumple con la misión de servir. Nadie se sirve de sus recursos. Erradicó los robos. Dejó la oscuridad. Empezó a irradiar luz de decencia.











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