No deje de leer durante el Mundial de futbol

Parece que son cosas totalmente opuestas: disfrutar del futbol en su más importante versión y entregarse a la lectura. Pero no es así, ahora hay todo un género literario.

El mundo parece paralizarse y aún personas que, como yo, no seguimos el futbol de ligas ni locales ni extranjeras, caemos rendidas ante una justa deportiva que nos emociona.

No hay que denostar este esperado evento, pues es uno de los pocos que realmente convoca a todo el planeta. Al igual que las Olimpiadas, los participantes han recorrido un largo camino para llegar allí y los simples mortales queremos ver el final de tal odisea.

Más aún si hay lazos patrióticos en la participación, cosa que no nos ocurre a los guatemaltecos. Nos toca elegir a un equipo que tiene nuestra simpatía, para sufrir con ellos, cantar sus goles y llorar si los eliminan.

Supongo que además del poder de la publicidad y bombardeo mediático, hay una gran carga emocional en el futbol. De niño ¿Quién no llenó su álbum de estampitas y salió a jugar una chamusca después de ver a los mejores del mundo en televisión? Yo me cuento entre ellos.

Así que es esta una oportunidad para variar el tema un poco en las lecturas, sin salir del mood futbolero.

El escritor J.J. Armas Marcelo afirma que si bien antes algunos intelectuales le hacían “fuchi” al balompié, contando entre ellos a Jorge Luis Borges, la cosa ha ido cambiando. “El género literario, la poética del futbol, trata de la exégesis y la forma y el contenido de este deporte devenido con el tiempo y el mercantilismo en otras muchas cosas: desde negocio de gánsteres a poética de escritores”, explica en una columna en su blog.

Dos lecturas sugeridas y académicas son los ensayos La fórmula del gol, de Hugo Ñopo y Jaime Cordero; y En qué pensamos cuando pensamos en fútbol, de Simon Critchley. Pero si quiere leer narrativa, se recomienda Cuando éramos los mejores, de J.J. Armas; y El miedo del delantero al penalti, de Peter Handke.

Muchos intelectuales han sucumbido, abiertamente o en secreto, al deporte que se juega con los pies. Se sabe que Albert Camus era portero y afirmó haber aprendido mucho de esta actividad: la solidaridad, la comunicación, la empatía, la organización en equipo, la cercanía con los demás, el compañerismo, la complicidad. Quién lo iba a decir.

Vladimir Nabokob dijo que “el futbol le había enseñado a saber que no siempre la pelota viene por donde se la espera”. Así que en esos momentos en los que no hay partidos tome un libro y viva con más intensidad, y humanidad este deporte. El futuro es mujer. Tati Ortiz Monasterio. El futuro es mejor, pero también es mujer. En este título, la emprendedora Tati Ortiz Monasterio abre a las mujeres nueve puertas para convertirse en una gran versión de sí mismas. Las invita, sobre todo, a vivir un proceso de transformación que no provenga del dolor o el daño, sino de la simple inspiración.

Jessica Masaya