Karin Larissa Herrera Aguilar
Vicepresidenta de la República de Guatemala
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En Guatemala, cada niña y niño merece crecer en un entorno donde la protección, la educación y la esperanza sean una certeza, no un privilegio. Ese ideal se hace tangible en los espacios de cuidado que ofrece La Alianza, donde niñas, niños y adolescentes que han sobrevivido a la violencia o la trata inician un camino de sanación. Entre talleres diversos, arte y música, aprenden a mirar su vida con nuevos ojos y a respirar otro aire. En cada día, en cada trazo, en cada canción, florece la fuerza de la resiliencia y la reconstrucción.
Las adolescentes reciben sesiones de psicoterapia y formación vocacional que fortalecen su autoestima y autonomía. Más que refugios, estos espacios son lugares de transformación. Allí, la palabra se convierte en herramienta de libertad, y el acompañamiento constante abre puertas hacia un futuro distinto, demostrando que la protección integral transforma vidas.
Esa misma energía se puede percibir en el programa Take Over, de Plan International, donde niñas voceras ocuparon espacios de liderazgo y alzaron la voz a favor de sus derechos, con la convicción de aprovechar cualquier oportunidad para cambiar su vida y la de otras niñas. Con valentía, recordaron que la voz de las niñas no es un eco del futuro, sino un motor del presente.
Cuando un país decide invertir en la niñez, toda la sociedad florece y es posible avanzar en el desarrollo integral y sostenible. Proteger, acompañar y empoderar a niñas y niños es construir un país más justo, humano y esperanzador.
La Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET) ha sido clave en este camino, articulando esfuerzos institucionales para prevenir la violencia, proteger a las víctimas y garantizar que cada niña crezca libre y segura. La niñez no puede depender de la buena voluntad; necesita recursos, compromiso y coordinación interinstitucional para que la protección, la educación y la salud sean derechos efectivos.
Para que estas historias sigan multiplicándose es fundamental que la primera infancia y la niñez se reflejen como prioridad en la planificación nacional. Invertir en la niñez es una decisión estratégica de país.
Cuando una niña o niño se siente seguro, escuchado, con comida en la mesa y valorado, todo su entorno cambia. Y cuando un país decide invertir en su niñez, toda la sociedad florece y es posible avanzar en el desarrollo integral y sostenible de la nación. Proteger, acompañar y empoderar a niñas y niños es construir un país más justo, humano y esperanzador.











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