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Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán no están solas

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Desde el inicio de Gobierno, uno de los principales compromisos de esta administración fue velar por la paz, el respeto de los derechos de los pueblos originarios y fomentar el diálogo. El mejor ejemplo es el cese de la conflictividad y violencia intercomunitaria entre Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá. No ha resultado fácil, pero se ha avanzado en la mediación y en un diálogo comprometido de las partes en busca de su propio bienestar. Sin embargo, esa gobernabilidad y convivencia pacífica alcanzada tocó los intereses de grupos criminales organizados, quienes recurrieron a sus viejas prácticas y trataron de recuperar el territorio a balazos. Los mercenarios montaron una ofensiva criminal de varias horas en contra del destacamento militar ubicado entre ambos pueblos, con el objetivo de que los soldados se retiraran, para ellos retomar su accionar delictivo.

Estos saboteadores, quienes se uniforman, se cubren el rostro, portan cascos y utilizan fusiles de asalto para causar terror; buscaban el control territorial. A cambio, recibieron una respuesta contundente: “Mi gobierno no lo permitirá”. Así lo dijo el presidente de la República, Bernardo Arévalo, previo a anunciar que, en Consejo de Ministros, se declaró Estado de Prevención por 15 días en Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán. La medida obedece al requerimiento planteado por los pobladores de las comunidades afectadas, por atención inmediata y contundente de parte del Estado, la que será posible mediante la imposición de la acción de orden público para proveer la mayor protección posible a la población.

En lugar de cumplir con su misión, ahora estos criminales tendrán que esconderse bajo las piedras, ya que se tendrá mayor presencia del Estado en el área, serán combatidos por el Ejército y la Policía hasta que su estructura sea desmantelada. La población contará con la protección necesaria y se velará por la salvaguarda de los derechos fundamentales de los vecinos. Este oscuro capítulo ha dejado pérdidas humanas, heridos y laceraciones en un tejido social que comenzaba a hilvanarse de nuevo, pero lejos de bajar la guardia, de afectar la motivación por alcanzar la paz, es momento de unir fuerzas nuevamente, porque como lo dijo el mandatario: “Santa Catarina Ixtahuacán y Nahualá no están solas. Estamos con ustedes. El Estado de Guatemala está trabajando para protegerlas. La solución es trabajar juntos, población e instituciones del Estado”. Porque les debe quedar claro a estos grupos desestabilizadores: la paz, la democracia y la gobernabilidad las resguarda el pueblo, y no hay marcha atrás.


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