El flamante e imprevisto campeón de la Supercopa de Italia, Milan, reincidió en la Serie A, empatando contra el antepenúltimo de la clasificación por el fallo del portero Mike Maignan con el que el Cagliari niveló el gol de Álvaro Morata y retrató la irregularidad del equipo rossonero, a ocho puntos aún de la Liga de Campeones (1-1).
El indudable impacto del entrenador Sergio Conceicao aún necesita más recorrido. Ya tiene un título, nada más llegar, además, contra el Inter en la final, pero la liga exige una reacción más profunda. En ello está aún el técnico, cuyo equipo circula todavía por la octava posición.



A 16 puntos del liderato del Nápoles. Toda una barbaridad. Y a ocho de las plazas de la Liga de Campeones que marca la Lazio. Existe el matiz de que los rossoneri han jugado dos partidos menos que los celestes, como también la desconfianza de haber ganado tan solo siete de los 18 encuentros disputados hasta ahora. Sus vaivenes expresan su realidad.











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